Lírico.
Exp..
La huella
Amor, ¿por qué te vas así de triste?
Yo sé que estás buscando fiel aquella
primera luz de vida, viva huella,
amor de madre; madre, amor; quisiste
sus ojos. Mira, canta, mece, viste
tu carne, besa el alma; siempre es ella,
la misma voz, la misma leve estrella;
azul calor, dulzor del ser: naciste.
Tienes razón, irremediablemente
vivo en su voz, y nunca suficiente
es para mí, sujeto a mi albedrío.
El corazón, por el desmoronado
aire de amor, mas nunca en su cuidado.
Madre, perdóname; perdón, Dios mío.
Amor, ¿por qué te vas así de triste?
Yo sé que estás buscando fiel aquella
primera luz de vida, viva huella,
amor de madre; madre, amor; quisiste
sus ojos. Mira, canta, mece, viste
tu carne, besa el alma; siempre es ella,
la misma voz, la misma leve estrella;
azul calor, dulzor del ser: naciste.
Tienes razón, irremediablemente
vivo en su voz, y nunca suficiente
es para mí, sujeto a mi albedrío.
El corazón, por el desmoronado
aire de amor, mas nunca en su cuidado.
Madre, perdóname; perdón, Dios mío.