Lírico.
Exp..
Gorriones
Abrió el cajón
de la mesilla,
sacó un paquete
de cigarrillos,
miró por la ventana;
cuatro gorriones
se perseguían
en el tejado
de la casa
de enfrente.
Fumó despacio,
dejándose llevar
por la memoria,
como quien se abandona
a la corriente
de un río en sombra.
Salió de aquél trance
cuando notó
un dolor en los dedos
índice y corazón.
Se había olvidado
del cigarrillo.
Cuando miró
por la ventana de nuevo,
los gorriones no estaban
en el tejado. Y puso
la radio. Echaban
música clásica
que no reconocía.
Desistió de su intento
por volver a la vida,
y se metió
otra vez en la cama.
Abrió el cajón
de la mesilla,
sacó un paquete
de cigarrillos,
miró por la ventana;
cuatro gorriones
se perseguían
en el tejado
de la casa
de enfrente.
Fumó despacio,
dejándose llevar
por la memoria,
como quien se abandona
a la corriente
de un río en sombra.
Salió de aquél trance
cuando notó
un dolor en los dedos
índice y corazón.
Se había olvidado
del cigarrillo.
Cuando miró
por la ventana de nuevo,
los gorriones no estaban
en el tejado. Y puso
la radio. Echaban
música clásica
que no reconocía.
Desistió de su intento
por volver a la vida,
y se metió
otra vez en la cama.