Lírico.
Exp..
El crápula
Se te acabó la fiesta;
ya estáis otra vez sólos.
Querías evitar
que este momento
tan tétrico llegara.
Llevas toda la noche
escapándote de él;
haciéndo el loco
entre la gente;
yendo a la barra
a por más copas;
disuelto entre la masa
como los hielos
de tu cubata.
Te has hecho el sordo
en la estridencia
con que la música
aturdía tu mente.
Pero la noche
se ha terminado,
y esa última visita
a los servicios
ha logrado poneros
ya cara a cara.
Tú, con esas pupilas
tan dilatadas,
y el pelo humedecido
por los sudores.
Y él, contemplándote
siempre impasible,
replicando tu hastío
en el espejo;
recordándote quién
eres; de nuevo
esos lugares
a los que ya no irás;
las palabras que nunca
dijiste, pero
debiste pronunciar;
el amor que murió,
aunque que regresa terco
a visitarte, como
algún dolor de espalda.
Ahora, amigo mío,
refréscate el cansancio;
escupe tu derrota
en el lavabo;
maldí, si lo deseas,
esta desgracia
que el acohol ya no puede
postergar por más tiempo;
haz lo que debas,
pues se hace tarde
y es largo el camino
hasta tu casa;
y estáis los dos ya juntos,
como siempre,
con mucho que contaros
en este turbio
amanecer
de tu conciencia.
Se te acabó la fiesta;
ya estáis otra vez sólos.
Querías evitar
que este momento
tan tétrico llegara.
Llevas toda la noche
escapándote de él;
haciéndo el loco
entre la gente;
yendo a la barra
a por más copas;
disuelto entre la masa
como los hielos
de tu cubata.
Te has hecho el sordo
en la estridencia
con que la música
aturdía tu mente.
Pero la noche
se ha terminado,
y esa última visita
a los servicios
ha logrado poneros
ya cara a cara.
Tú, con esas pupilas
tan dilatadas,
y el pelo humedecido
por los sudores.
Y él, contemplándote
siempre impasible,
replicando tu hastío
en el espejo;
recordándote quién
eres; de nuevo
esos lugares
a los que ya no irás;
las palabras que nunca
dijiste, pero
debiste pronunciar;
el amor que murió,
aunque que regresa terco
a visitarte, como
algún dolor de espalda.
Ahora, amigo mío,
refréscate el cansancio;
escupe tu derrota
en el lavabo;
maldí, si lo deseas,
esta desgracia
que el acohol ya no puede
postergar por más tiempo;
haz lo que debas,
pues se hace tarde
y es largo el camino
hasta tu casa;
y estáis los dos ya juntos,
como siempre,
con mucho que contaros
en este turbio
amanecer
de tu conciencia.
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