El crápula

Lírico.

Exp..
El crápula

Se te acabó la fiesta;
ya estáis otra vez sólos.
Querías evitar
que este momento
tan tétrico llegara.
Llevas toda la noche
escapándote de él;
haciéndo el loco
entre la gente;
yendo a la barra
a por más copas;
disuelto entre la masa
como los hielos
de tu cubata.
Te has hecho el sordo
en la estridencia
con que la música
aturdía tu mente.

Pero la noche
se ha terminado,
y esa última visita
a los servicios
ha logrado poneros
ya cara a cara.
Tú, con esas pupilas
tan dilatadas,
y el pelo humedecido
por los sudores.
Y él, contemplándote
siempre impasible,
replicando tu hastío
en el espejo;
recordándote quién
eres; de nuevo
esos lugares
a los que ya no irás;
las palabras que nunca
dijiste, pero
debiste pronunciar;
el amor que murió,
aunque que regresa terco
a visitarte, como
algún dolor de espalda.

Ahora, amigo mío,
refréscate el cansancio;
escupe tu derrota
en el lavabo;
maldí, si lo deseas,
esta desgracia
que el acohol ya no puede
postergar por más tiempo;
haz lo que debas,
pues se hace tarde
y es largo el camino
hasta tu casa;
y estáis los dos ya juntos,
como siempre,
con mucho que contaros
en este turbio
amanecer
de tu conciencia.
 
Última edición:
Yo leí la novela titulada El Guardián en el Centeno.
Su protagonista, Holden Caulfield, escapa del internado en el que vivía.
Un colegio de pago, para alumnos uniformados que aprenden con celeridad suficiente, para en un Futuro, no muy lejano, alcanzar cotas nunca antes vistas, en la Humanidad. Sin embargo, del dicho al hecho, hay un trecho. Por ello, Holden no aprehende ( no captura, no intercepta, no interroga, no detiene ni arresta ) la cultura neo-yorkina, si no es yendo a las tabernas, y al Parque Central, y a su propio hogar ( en el cuál, le recibe su hermana Phoebe, un poco extrañada, por la actitud irresponsable, de su hermano mayor, que es ¡ El primogénito ! ).


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Holden degusta, en uno de los episodios, una bebida cuyo sabor, él relaciona con las mujeres, y su impronta, que las distingue por sobre los hombres. Sin embargo, detesta algunas películas de cine, pues le hacen vomitar, de pura náusea. En especial, las románticas. No las soporta. Sobrecargadas de dulzura, y de pútridos diálogos. Entonces, J. D. Salinger escribió esta aventura, y se encumbró a la fama. Pero luego, tuvo que esconderse en algún pueblo perdido, de la América profunda.


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¿ Qué quiero decir, con todo esto ?
Pues que es un calco tuyo.
Tú eres otro Guardián en el Centeno.
Otro muchacho que impide que los demás mozuelos, caigan por el precipicio.
 
Última edición:
Sabes Liricodetrico pues el que nunca a usado bragas las costuras le hacen llagas dándoselas de papista.. entendido tu mensaje nota diez para ti he indiferencia para el malaje.
 
¿ Indiferencia ?
Es peor que el odio.
Pero bueno, hay gente que apuesta por la belicosidad, incluso.
Y se comportan como verdaderos demonios.
Amigos, si depredan, irán al Infierno.
Y que conste que la Felicidad es una consecuencia.
Luego por tanto, la desdicha no es un castigo, sino un resultado.
 

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