Para que oigas
mi ruego de amor
extingo palabras ya dichas
me muevo en dirección sur
siempre
porque es mi territorio
y tú lo sabes
mi dulce sol.
Hablo de tí
cuando me preguntan
lo que amo,
así vociferando
tu nombre al viento
y en el silencio
de ésta soledad rota.
Hay
ciruelos marchitos
en ésta cuidad sin luz,
en el paraje de sueños
espesos de barro.
...Y extraño todo de ti,
tus manos
arañando mi espalda,
tu voz
que como dulce
trueno me habla.
Entonces
soy tu espejo,
una cajita de música
que toca melodías
de violines somnolientos,
carcasa
de caracola
que se oculta
bajo la piel de tu amor.
Espérame
en cualquier banca
de alguna plaza estaré sentada esperando el beso,
bajo la escarcha
de este cielo cerrado de lluvia.
mi ruego de amor
extingo palabras ya dichas
me muevo en dirección sur
siempre
porque es mi territorio
y tú lo sabes
mi dulce sol.
Hablo de tí
cuando me preguntan
lo que amo,
así vociferando
tu nombre al viento
y en el silencio
de ésta soledad rota.
Hay
ciruelos marchitos
en ésta cuidad sin luz,
en el paraje de sueños
espesos de barro.
...Y extraño todo de ti,
tus manos
arañando mi espalda,
tu voz
que como dulce
trueno me habla.
Entonces
soy tu espejo,
una cajita de música
que toca melodías
de violines somnolientos,
carcasa
de caracola
que se oculta
bajo la piel de tu amor.
Espérame
en cualquier banca
de alguna plaza estaré sentada esperando el beso,
bajo la escarcha
de este cielo cerrado de lluvia.