Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasan raudos trotando entre la gente
devorando distancias en un credo.
Consigo mismos competir es gloria
y dar colores a sus pies, un rito,
para pintar castillos en el aire
con sus pupilas reflejando el cielo.
Siendo acunados por el mismo cielo,
bautizados de runners va esa gente.
Por compartir todos el mismo aire,
sin importar color, sexo ni credo,
la democracia enredó a su rito
hambre de encuentro y poca sed de gloria.
No buscan palmas, que conceden gloria,
aunque estallen sus ecos en el cielo,
tampoco celebrar, de un podio, el rito,
cubiertos por abrazos de la gente,
ni un terso galardón será su credo.
Solo anhelan ser libres como el aire.
Pandemia que contagia por el aire,
rápidos, lentos, sin ansiar la gloria,
a toda edad afilian a este credo
y hacen su juramento bajo el cielo,
no volver a ser más la misma gente
y empieza, de su nueva vida, el rito
Es domingo...Vistió de gala el rito...
Cuando parece que les falta el aire,
reciben el aliento de la gente,
y el puñal del dolor se vuelve gloria,
al llegar con los brazos hacia el cielo.
¡ Vida de corredor, sublime credo!
Competir con sí mismos es el credo,
y anhelan nada más cumplir el rito
de venerar el sol, la luna, el cielo.
y el olor que quedó a lluvia en el aire.
Tal, el significado de la gloria
labrado en el pecho de esta gente.
Loca gente que suelta por el aire,
sudor, que en rito sacro sube al cielo,
como un Credo, un Magnificat y un Gloria.
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