Para que la cuña apriete…
Ya no contamos los muertos ni las desapariciones.
¿Para qué desgastar el alma y las entrañas?
Ahora contamos a los familiares…
Contamos el número de almas que entran y salen de la casa.
Este mundo, no facilitará las soluciones.
Por el contrario… las muertes ya no son extrañas
en un sistema de genocidas corporativos y similares
que simplemente se enredan en su misma masa.
Es como aquellos que se mutilan el prepucio
con su propia cremallera.
Así los amantes de Confucio
se devanan la mollera
buscando que aprendamos sobre la paz interior.
De pronto nos encontramos un demente de la raza superior
que quiere pregonar igualdad… a su conveniencia,
Por ello se ha creado una nueva ciencia:
Que el mundo se rasque con sus uñas
y que les metan el mismo palo… en las cuñas.
Autor: Jorge de Córdoba
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