Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Juegas con tu collar de perlas
y guardas el secreto en tus labios
de soledades que acorralan;
dolores de la espina demoledora,
mirada cristal de cirujana rehúsa,
y huye del incesante manto que
arrastras,
de los sueños genuflexos que añoras
del sueño de todas las causas,
muda, yerta en la hondonada.
Huye, huye pues yo no podré
escapar,
Me convertiré en el gloria que
apaga,
en el corazón que destiñe,
en el bongó que crepita.
Huye y no vueles con sonrisa
encantada,
pule mi oído con el murmullo,
con el susurro en la rama,
pero no uses el tono agreste
¡Para qué ejercer tales armas!
Mi sombrero de ala grande
demolerá los sonidos y pulirá toda forma,
abalorios de los senos enmohecidos en la
jaula, donde me encierras sin pausas...
y guardas el secreto en tus labios
de soledades que acorralan;
dolores de la espina demoledora,
mirada cristal de cirujana rehúsa,
y huye del incesante manto que
arrastras,
de los sueños genuflexos que añoras
del sueño de todas las causas,
muda, yerta en la hondonada.
Huye, huye pues yo no podré
escapar,
Me convertiré en el gloria que
apaga,
en el corazón que destiñe,
en el bongó que crepita.
Huye y no vueles con sonrisa
encantada,
pule mi oído con el murmullo,
con el susurro en la rama,
pero no uses el tono agreste
¡Para qué ejercer tales armas!
Mi sombrero de ala grande
demolerá los sonidos y pulirá toda forma,
abalorios de los senos enmohecidos en la
jaula, donde me encierras sin pausas...
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