Abrahám Emilio
Emilio.
Podrá el tiempo cubrirme de penas y de canas,
quitarme la belleza del pellejo,
podrá parar la vía de mi río bermejo
y marchitarme más cada mañana;
acabar mi salud y hasta volverme calvo,
quitarme toda fuerza y la visión,
hará que se detenga el corazón…
Así pasa la vida. De nada estoy a salvo.
Podrá también volverme viejo ido,
que sufra con el Párkinson, presión alta y amnesia;
podrá quitarme a seres allegados.
Pero jamás podrá con mi arte bendecido,
ni envejecer mi alma que a la lírica aprecia,
no podrá marchitar los tiempos disfrutados.
quitarme la belleza del pellejo,
podrá parar la vía de mi río bermejo
y marchitarme más cada mañana;
acabar mi salud y hasta volverme calvo,
quitarme toda fuerza y la visión,
hará que se detenga el corazón…
Así pasa la vida. De nada estoy a salvo.
Podrá también volverme viejo ido,
que sufra con el Párkinson, presión alta y amnesia;
podrá quitarme a seres allegados.
Pero jamás podrá con mi arte bendecido,
ni envejecer mi alma que a la lírica aprecia,
no podrá marchitar los tiempos disfrutados.
Última edición: