Razón y pasión son el timón y vela del espíritu navegante.
Si la vela o el timón se rompe,
quedará sin rumbo o quedará silencioso.
Si la razón tiene el poder absoluto
limitará su trabajo y la desenfrenada pasión
será una calcinada llama que se consume sola.
Deja tu espíritu que alimente la razón a la altura de la pasión,
para que ella cante y deje la pasión guiarse por su razón,
para que cada día resucite y surga de sus cenizas como un fenix.
Si la vela o el timón se rompe,
quedará sin rumbo o quedará silencioso.
Si la razón tiene el poder absoluto
limitará su trabajo y la desenfrenada pasión
será una calcinada llama que se consume sola.
Deja tu espíritu que alimente la razón a la altura de la pasión,
para que ella cante y deje la pasión guiarse por su razón,
para que cada día resucite y surga de sus cenizas como un fenix.