Hay días
que la vida es
una red de un trapecio.
Otras
un camino con sol en primavera
y árboles frondosos.
El corazón se encuentra agitado
y tiene que acudir a Dios.
Pero hay muchos dioses a quienes asirse.
Canto al Dios Misericordioso,
que día a día
me espera en la esquina de la cama
cuando mis fuerzas se han ido.
que la vida es
una red de un trapecio.
Otras
un camino con sol en primavera
y árboles frondosos.
El corazón se encuentra agitado
y tiene que acudir a Dios.
Pero hay muchos dioses a quienes asirse.
Canto al Dios Misericordioso,
que día a día
me espera en la esquina de la cama
cuando mis fuerzas se han ido.