Como el viaje de un verso peregrino,
exiliado de letras y canciones
cargo aquí mi mochila de emociones
y en las botas, el barro del camino.
Al Apóstol le llevo con mi trino
poesía que aventa corazones,
es así que le pido bendiciones
en su abrazo, llegando a mi destino.
¡Como llora Santiago de alegría!
donde el eco de lluvia en el tejado
es un beso de dulce letanía.
El camino en su paz ha confortado
soledad y ninguna compañía;
en volandas el cielo me ha llevado.
PepeSori
SafeCreative
noviembre
2018
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