Doblezero
Poeta adicto al portal
Arpegio encriptado
Emana y resopla relojes sin cuerpo
la hipnótica marcha fraguada en la pluma
si dentro o debajo de cada elemento
transpira pulsiones su innata lectura.
Se puede escuchar (recitando en silencio),
se puede sentir el compás de su canto
por letras que suben y bajan del verso
de un gran carrusel de tacones alados.
La danza latente y sutil en cadencia
de acentos con brío que saltan la comba
vestidos de bucle por dientes de sierra,
“redonda, corchea, corchea, redonda…”,
parece un tambor de narcótico hechizo,
que nadie lo toca, que nadie lo escucha,
mas te hace saber que en aquello leído
el terco latido de un ritmo se oculta.
Autor: Doblezero
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