BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo con la soledad
dibujando los mapas donde
crepitan las antiguas estrellas,
remotas barcas de ambivalentes dientes,
retoños invisibles que el ejercicio
dignifica y confunde en su montaña de humedad.
Solo con la soledad
con prácticamente toda la soledad del mundo,
inventariando pacíficamente, los litros y los tamaños
que acuden a visitarle, que asisten a, inevitablemente,
perfeccionarle.
Solo con la soledad se ha quedado,
demasiadas estrellas tan remotas
sus cuerpos eran bálsamos en las distancias
tan abolidas, páramos desiertos
que el aire todavía confunde, pájaros
pestilentes de pecho infinito y sonrosado.
Y las botellas amontonadas y mediocres,
abandonadas, tiran como un carro de bueyes
por la cuesta escindida, sin amor, sin testigos
ni perplejidades.
(Los sueños se trituran en las oficinas,
son siglos de gélidas chimeneas y cristaleras hundidas;
en los pies, se escucha el río distante.)
©
dibujando los mapas donde
crepitan las antiguas estrellas,
remotas barcas de ambivalentes dientes,
retoños invisibles que el ejercicio
dignifica y confunde en su montaña de humedad.
Solo con la soledad
con prácticamente toda la soledad del mundo,
inventariando pacíficamente, los litros y los tamaños
que acuden a visitarle, que asisten a, inevitablemente,
perfeccionarle.
Solo con la soledad se ha quedado,
demasiadas estrellas tan remotas
sus cuerpos eran bálsamos en las distancias
tan abolidas, páramos desiertos
que el aire todavía confunde, pájaros
pestilentes de pecho infinito y sonrosado.
Y las botellas amontonadas y mediocres,
abandonadas, tiran como un carro de bueyes
por la cuesta escindida, sin amor, sin testigos
ni perplejidades.
(Los sueños se trituran en las oficinas,
son siglos de gélidas chimeneas y cristaleras hundidas;
en los pies, se escucha el río distante.)
©