Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
En una noche fría y olvidada
sin nadie que esperara una fortuna
en una tierra hostil y desolada
allí resplandeció, por fin, la luna.
Nunca estrella existió mejor tratada
ni como su sonrisa, hubo ninguna
ni cueva alguna tan iluminada
ni tantos reyes nunca, ante una cuna.
La gente poderosa murmuraba
"Si el niño fuera Dios, jamás hubiera
nacido así de pobre y desvalido"
El grupo de pastores no dudaba
que el niño del portal no era cualquiera
“era el hijo de Dios, el prometido”
sin nadie que esperara una fortuna
en una tierra hostil y desolada
allí resplandeció, por fin, la luna.
Nunca estrella existió mejor tratada
ni como su sonrisa, hubo ninguna
ni cueva alguna tan iluminada
ni tantos reyes nunca, ante una cuna.
La gente poderosa murmuraba
"Si el niño fuera Dios, jamás hubiera
nacido así de pobre y desvalido"
El grupo de pastores no dudaba
que el niño del portal no era cualquiera
“era el hijo de Dios, el prometido”