Hola, compañero.
El poema precioso, ya lo había leído en su momento, no sé porque se me pasaría comentarlo.
Hay un pequeño inconveniente formal para acceder a la siguiente fase y es que en poemas de estrofas regulares con rimas consonantes no puede haber entre estrofas contiguas asonancias o consonancias en las rimas. He coloreado las que existen por si quieres cambiarlo, es una pena porque esa estrofa central es una pasada según como está.
Ojalá todos los poemas que tenga que analizar me dejen tan buenas sensaciones como este tuyo.
Un abrazo.
Coño Oncina, qué sorpresa!!. Sin menoscabo a la tarea realizada por los anteriores moderadores, no me cabe duda que contigo al frente esto va a subir de nivel. Bueno, pues ante todo desearte mucha suerte en esta nueva tarea, mi apreciado amigo.
Vamos al toro, tengo que reconocer que sí, que en el poema aparecen varias asonancias entre estrofas contiguas, las tres estrofas centrales, tal y como tú me has indicado:
Sucede que sin ti tu casa es la mac
eta
de arena donde siembro semillas de gorri
ón,
tu casa es el poema que a medias un po
eta
legase en el suspiro postrero del pulm
ón.
Sucede que sin ti ya no vale la p
ena
mirar una de Chaplin como El Gran Dictad
or;
ya no sin tu sonrisa, tu carcajada ll
ena
de chicle y travesuras frente al televis
or.
Sucede que te fuiste dejando a siempreviva
flotando tus corolas por esta habitaci
ón,
por eso, al adentrarme, tu aroma es la furtiva
quimera que al instante me parte el coraz
ón.
Esto lo tengo que corregir dado que aparecen dos asonancias, una en dos estrofas y la otra en tres consecutivas, y eso es un exceso. Aunque voy a aportar a este comentario algunos ejemplos de poemas en los cuales una asonancia entre estrofas consecutivas sí aparece para dar validez al cambio que voy a realizar en el presente poema.
Fragmento de
Retrato de
Antonio Machado:
Converso con el hombre que siempre va conm
igo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen am
igo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escr
ito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que hab
ito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Fragmento de Sonatina de
Rubén Darío:
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el col
or.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una fl
or.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el buf
ón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusi
ón.
Existen innumerables ejemplos de estas asonancias en toda la poesía clásica, por tanto voy a editar el poema con unos cambios para eliminar la asonancia entre tres estrofas consecutivas de forma que aparezca tan solo una asonancia entre dos estrofas consecutivas.
Espero que de este modo el poema cumpla con las normas, y que bajo tu criterio sea adecuado para pasar a la próxima fase. De no ser así, créeme crack, que aceptaré con buen talante tu decisión. Faltaría más.
Un fuerte abrazo.