Entrañas

Alarido

Poeta asiduo al portal
Cuando llega el silencio inevitable…
ese que te cala y te susurra al oído
todo lo que no quieres oír.

Ese silencio atronador
que te revienta las entrañas
a golpe de temor.
Aniquilando excusas.
Reflejando tu pavor.
Exponiendo miserias.
Riéndose de tu dolor.

Cuando al fin te ha alcanzado
y arremete contra tus estériles promesas.

Solo entonces dejas de huir
de ser quien eres.

No queda espacio.
No hay sorpresas.

Es la verdad, y te somete.

Y solo entonces regresas
al instante en que te abandonaste.

Así que no digas nada,
levanta la cabeza
y actúa con pundonor.
Mira a la vida a los ojos,
no le pidas perdón.
 
Cuando llega el silencio inevitable…
ese que te cala y te susurra al oído
todo lo que no quieres oír.

Ese silencio atronador
que te revienta las entrañas
a golpe de temor.
Aniquilando excusas.
Reflejando tu pavor.
Exponiendo miserias.
Riéndose de tu dolor.

Cuando al fin te ha alcanzado
y arremete contra tus estériles promesas.

Solo entonces dejas de huir
de ser quien eres.

No queda espacio.
No hay sorpresas.

Es la verdad, y te somete.

Y solo entonces regresas
al instante en que te abandonaste.

Así que no digas nada,
levanta la cabeza
y actúa con pundonor.
Mira a la vida a los ojos,
no le pidas perdón.
Reflexivas letras y buen consejo que otorgas. El silencio no siempre es atronador, siempre y cuando se utilize bien, a favor del ser humano, un abrazo
 
Cuando llega el silencio inevitable…
ese que te cala y te susurra al oído
todo lo que no quieres oír.

Ese silencio atronador
que te revienta las entrañas
a golpe de temor.
Aniquilando excusas.
Reflejando tu pavor.
Exponiendo miserias.
Riéndose de tu dolor.

Cuando al fin te ha alcanzado
y arremete contra tus estériles promesas.

Solo entonces dejas de huir
de ser quien eres.

No queda espacio.
No hay sorpresas.

Es la verdad, y te somete.

Y solo entonces regresas
al instante en que te abandonaste.

Así que no digas nada,
levanta la cabeza
y actúa con pundonor.
Mira a la vida a los ojos,
no le pidas perdón.
Bueno, pero creo que a la vida también debemos pedirle perdón es necesario a veces para poder continuar el camino sin prisa y a paso lento.
Un placer poeta, gracias por compartir rus letras.
Un abrazote grandote para ti.
 
Bueno, pero creo que a la vida también debemos pedirle perdón es necesario a veces para poder continuar el camino sin prisa y a paso lento.
Un placer poeta, gracias por compartir rus letras.
Un abrazote grandote para ti.
En ese verso en concreto, me refiero a dejar de agachar la cabeza, cojer el toro por los cuernos y saborear la vida, antes de que sea demasiado tarde.
Muchas gracias por pasarte, Pincoya. Un fuerte abrazo desde mi montaña.
 
Cuando llega el silencio inevitable…
ese que te cala y te susurra al oído
todo lo que no quieres oír.

Ese silencio atronador
que te revienta las entrañas
a golpe de temor.
Aniquilando excusas.
Reflejando tu pavor.
Exponiendo miserias.
Riéndose de tu dolor.

Cuando al fin te ha alcanzado
y arremete contra tus estériles promesas.

Solo entonces dejas de huir
de ser quien eres.

No queda espacio.
No hay sorpresas.

Es la verdad, y te somete.

Y solo entonces regresas
al instante en que te abandonaste.

Así que no digas nada,
levanta la cabeza
y actúa con pundonor.
Mira a la vida a los ojos,
no le pidas perdón.
Un poema que a la viceversa deja mucho de que pensar, grato leerle
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba