Pepito


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Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes con la luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego, calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu inocente abril,
no crezcas, vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
conserva tu alma inerme e infantil.



....................................................................................................................
Extraído del poemario Lo Que El Viento Me Enseñó: ¡Olvidar!
Abraham Emilio 2019
all right reserved.
 
Última edición:
Triste por el sentir de su autor y bonito a la vez por la pureza del alma de Pepito que contagia y alegra. Otra vez allí, emociones y sentimientos. Chausito querido Anthony.
 


Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Extraído del poemario Lo Que El Viento Me Enseñó: ¡Olvidar!
Abraham Emilio 2019
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Reflexiones que todos nos hacemos ante la alegre inocencia de un niño.
Hermosos cuartetos.
Saludos.
Jazmín
 


Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Extraído del poemario Lo Que El Viento Me Enseñó: ¡Olvidar!
Abraham Emilio 2019
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Precisamente la dulzura e inocencia de su ser , le inspiró este homenaje tan cálido y afectuoso , dedicado a su primo , la delicadeza de cada verso alcanza mi sentir conmovedor .
Mis mejores deseos en la competencia.
Un placer leer.
Saludos desde México.
 


Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Extraído del poemario Lo Que El Viento Me Enseñó: ¡Olvidar!
Abraham Emilio 2019
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Ke precioso poema a tu primito, tmb,estoy escribiendo sobre los niños, porke yo kisiera volver a esa etapa,pero pailas ya no se puede,pero lo mas bonito es conservar un pokito de nuestra niñez, eso no tiene precio, y en mi caso los niños vienen a mi y las niñas, ke yo bien podría ser baby sister o como se diga ajjajaja, asi ke tu podrias ser baby brother o algo azi y te kedariamuy bienpor tu ternura, besos Anto;)
 
Ke precioso poema a tu primito, tmb,estoy escribiendo sobre los niños, porke yo kisiera volver a esa etapa,pero pailas ya no se puede,pero lo mas bonito es conservar un pokito de nuestra niñez, eso no tiene precio, y en mi caso los niños vienen a mi y las niñas, ke yo bien podría ser baby sister o como se diga ajjajaja, asi ke tu podrias ser baby brother o algo azi y te kedariamuy bienpor tu ternura, besos Anto;)
la ternura de los niños, suelo parecer dulce pero a veces no los soporto, hay momentos en que quiero silencio y los niños hacen tanta bulla.. uyyy

un gusto tenerte en mis letras cariño,,

saludos y besos
 
La inocencia de niño es algo que los mayores siempre deberíamos conservar, el modo de ver las cosas simples tal como son y no complicarlas de forma turbia por culpa del mundo en que vivimos, hermoso y profundo poema, buena suerte en la competencia, saludos Alex
 

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Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Abraham Emilio 2019
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Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Me alegra mucho ver que has desistido de aquella idea ya vieja, prueba de ello estos cuartetos llenos de añoranza bien construidos.
Fuerte abrazo Emilio
 

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Yo que rondo las treinta primaveras
noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes como luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego. calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu divinidad,
no crezcas vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
este mundo no conoce la piedad.



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Abraham Emilio 2019
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Una buena muestra de hacer una buena poesía de algo tangible como Pepito. Me gustaron mucho unos Versos más que otros. El estilo como Quevedo también me gusta mucho a mi, aunque más Béquer y los románticos. Excelente poema Emilio un abrazo.
 
Ay que ternura de poema dedicado a Pepito. El tiempo pasa sin detenerse y solo quedan los recuerdos. Ojalá que Pepito sea muy feliz y cuando sea un adulto pueda recordar con alegría su niñez. Seguramente le encantará tu poema. Saludos cordiales.
 
Ay que ternura de poema dedicado a Pepito. El tiempo pasa sin detenerse y solo quedan los recuerdos. Ojalá que Pepito sea muy feliz y cuando sea un adulto pueda recordar con alegría su niñez. Seguramente le encantará tu poema. Saludos cordiales.
Cierto Lulu, mi primito tiene una cosa que hace que lo quieras mucho.

Solo no evité recordar mi etapa de niñez cuando todo era jugar y soñar y me interesaba nada material y mis risas eran sincera..

Saludos
 

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noto en Pepe la dicha y la dulzura
del tiempo cándido sin amargura
y en su boca las risas más sinceras.

Pocos años recorren por su vida
ronda algo menos de los cuatro abriles,
sonríe con sus gestos infantiles
su sonrisa mitiga toda herida.

Tan bello niño corre por la casa
y riendo con un ademán de mimo,
este nene, Pepito, que es mi primo
se adueña del cariño donde pasa.

Sus ojos grandes con la luz de aurora,
primarios dientes en su dentadura;
nos da sosiego, calma, amor, ternura...
Si es que nadie le presta atención, llora.

Quiere comer galleta y caramelo,
en vez de cuna la televisión.
Es un ángel que alegra el corazón
es como una plegaria que va al cielo.

¿Qué pensará en su dócil pensamiento?
Un lugar de juguetes y de calma;
ignora que la gente se desalma
o fallece, o que existe el sufrimiento.

No sabe de codicia por el oro,
la malicia no sabe comprender;
la vida es símbolo de su querer
y el amor que recibe es su tesoro.

¡Y quién como él! No sabe de frontera,
de joyas, de rencor, ni de lujuria,
no conoce de envidia, ni de furia,
solo piensa en su eterna primavera.

Pepito... admiro tu inocente abril,
no crezcas, vive en cándida ocurrencia,
atesora por siempre tu inocencia
conserva tu alma inerme e infantil.



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Abraham Emilio 2019
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Por ello, las Sagradas Escrituras dicen que "de tales es constituido el reino de Dios"

Un colorido y enternecedor trabajo al que no he hallado fallos.

Pasamos a la siguiente fase.

Apto.
Saludos.
 

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