BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrastrado ya por la corriente
insípida de la historia, y de ésta,
más penosamente, víctima, que
ejecutor indeleble, te corresponde
el dudoso honor de hacer balance
de tu desapacible vida. Son cuarenta
y tres los que canas pintan en tu pelo,
los que mancillan con su circunferencia
tu vientre y tu abdomen, los que,
con sus risibles urgencias, inauguran
tu paso hacia la decadencia.
Sueños, ambiciones, auspicios benéficos,
pasaron de largo, tanto como lealtades invencibles,
retóricas bélicas banales. Haces balance
con la lentitud y la fatiga de haber perdido
amores, deseos, y desórdenes agradables.
Náufrago de intenciones, carente de afables
conversadores que apuntalen tus escuetos cimientos,
eres ni siquiera la sombra de tus antiguos deseos.
Y mientes, y te mientes, si dijeras la verdad
de tanta tristeza que ocultan tus palabras verdaderas.
Aún quedan enemigos,
aún restan amistades consolidadas, y aunque
tus resabios quebradizos, resuenen torpes y sucios
para muchos, a ti suelen producirte gracia.
Te quedaste sin martirio, ni alabanza, ni escenario.
Tus ripios ahora, suenan en espacios vacíos.
©
insípida de la historia, y de ésta,
más penosamente, víctima, que
ejecutor indeleble, te corresponde
el dudoso honor de hacer balance
de tu desapacible vida. Son cuarenta
y tres los que canas pintan en tu pelo,
los que mancillan con su circunferencia
tu vientre y tu abdomen, los que,
con sus risibles urgencias, inauguran
tu paso hacia la decadencia.
Sueños, ambiciones, auspicios benéficos,
pasaron de largo, tanto como lealtades invencibles,
retóricas bélicas banales. Haces balance
con la lentitud y la fatiga de haber perdido
amores, deseos, y desórdenes agradables.
Náufrago de intenciones, carente de afables
conversadores que apuntalen tus escuetos cimientos,
eres ni siquiera la sombra de tus antiguos deseos.
Y mientes, y te mientes, si dijeras la verdad
de tanta tristeza que ocultan tus palabras verdaderas.
Aún quedan enemigos,
aún restan amistades consolidadas, y aunque
tus resabios quebradizos, resuenen torpes y sucios
para muchos, a ti suelen producirte gracia.
Te quedaste sin martirio, ni alabanza, ni escenario.
Tus ripios ahora, suenan en espacios vacíos.
©