Nommo
Poeta veterano en el portal
Se nos fundió la fuente primera.
Pues encontró a su dulce hijo.
El cine vio en el teatro,
a su excelencia: El acertijo.
Se convirtió, el séptimo arte,
en masa blanca, para las Pizzas.
Que requería, le dieran forma,
con limpias manos.
Los cocineros italianos, en una torre de Pisa.
Una vez dentro del horno,
el fumador de los puritos Reig canarios,
dio fuelle al enorme círculo:
Rodar, rodar y rodar películas de cine.
De él, procede el cinturón,
que sostiene junto a la cintura,
los pantalones.
Para salir a correr y saltar, por las avenidas.
Echo de menos a la paloma,
mujer, piano y encina.
Su bebé se para en el Ahora.
Sale a escena e improvisa, sobre la marcha.
No lo tiene todo, archisabido.
Pues todo se basa en los Recuerdos,
pero no llega tan lejos, la memoria.
¡ No hay un rollo de celuloide, que lo acompañe !
Ni grabaciones,
en cintas de vídeo.
O discos compactos que se lean,
merced a la óptica del rayo láser.
Es aquí y ahora. Presencial, para el respetable
público, allí reunido.
¡ Mucha mierda ! Cagan los caballos.
¡ Mucha mierda ! Augura un lindo porvenir.
Antiguamente, en los tiempos de William Shakespeare,
no había vehículos homologados, motorizados.
Iban a caballo, sobre montura.
El caballo conoce por la brida,
a quien lo conduce. Según reza un proverbio turco.
Y el hijo de la paloma desaparece,
como si fuera escultura barata,
que venden en bazar chino.
Pues encontró a su dulce hijo.
El cine vio en el teatro,
a su excelencia: El acertijo.
Se convirtió, el séptimo arte,
en masa blanca, para las Pizzas.
Que requería, le dieran forma,
con limpias manos.
Los cocineros italianos, en una torre de Pisa.
Una vez dentro del horno,
el fumador de los puritos Reig canarios,
dio fuelle al enorme círculo:
Rodar, rodar y rodar películas de cine.
De él, procede el cinturón,
que sostiene junto a la cintura,
los pantalones.
Para salir a correr y saltar, por las avenidas.
Echo de menos a la paloma,
mujer, piano y encina.
Su bebé se para en el Ahora.
Sale a escena e improvisa, sobre la marcha.
No lo tiene todo, archisabido.
Pues todo se basa en los Recuerdos,
pero no llega tan lejos, la memoria.
¡ No hay un rollo de celuloide, que lo acompañe !
Ni grabaciones,
en cintas de vídeo.
O discos compactos que se lean,
merced a la óptica del rayo láser.
Es aquí y ahora. Presencial, para el respetable
público, allí reunido.
¡ Mucha mierda ! Cagan los caballos.
¡ Mucha mierda ! Augura un lindo porvenir.
Antiguamente, en los tiempos de William Shakespeare,
no había vehículos homologados, motorizados.
Iban a caballo, sobre montura.
El caballo conoce por la brida,
a quien lo conduce. Según reza un proverbio turco.
Y el hijo de la paloma desaparece,
como si fuera escultura barata,
que venden en bazar chino.
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