Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
No hay voluntad de culpar a nadie, porque la culpa es el argumento más reiterativo que existe.
Con ella se puede sobresalir, pero nunca se puede salir de ella.
La existencia de lo conceptual va unido a la conciencia.
La percepción también.
La experiencia no nace de nada, no tiene cimientos.
La conciencia es, por tanto, un cúmulo de experiencias.
La conciencia es algo vacío en lo que llenar la calma.
Su naturaleza, para con la vida, su propósito, para con la vida, calla en esos instantes en los que la mente solo fluctúa entre las dos partes de la conciencia:
La propia vida, y la muerte.
El hombre que actúa por instinto olvida que el instinto es la única inspiración sobrenatural.