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Nuestra casa

penabad57

Poeta veterano en el portal
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan.
 
Última edición:
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan
Que hermoso poema, siempre profundo el sentimiento y el recuerdo, ambos se complementan en suaves sinfonías. Un placer, un abrazo
 
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité......
Muy bonito poema, con la súplica de una permanencia hermosa. Un gusto pasar por sus letras. Saludos
Azalea.
 
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan.


Penabad57- Un poema lleno de emotividad
que llega al lector.

Besitos dulces
Siby
 
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan.

Es hermosa la descripción de ese universo de dos personas, ese mundo hecho a base de vivencias, de tesoros del alma.
Me parece maravilloso tu poema, rico en matices, para leer, releer, y seguir buscando bellos significados.
Un abrazo, felices días.
 
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan.
Bellos significados entre ese desmayo excelto donde se plantean
vivencias compartidas y reflejo de esas esencias que plasmadas son
magma de una siembra amorosa. excelente. saludos amables
de luzyabsenta
 
Última edición:
Ha sido, es cáscara de ti-de mí-.
Un ovillo donde creció el deseo-alfombras blancas, plenitud solar-.
La habitación en que guardaste todas las palabras,
los ejércitos de tu iris, el oro simple de lo cotidiano.
Has poblado la luz que, pudorosa, se desliza por tu vientre,
has roto las ventanas con un suspiro de madrugada.
Tú y los espejos, tú la madre y la noche,
yo el delfín amado por tu khol herido.
No imagines la hidra-los pasillos son niebla y duendes,
lugares donde sobreviven los mapamundis, arcilla y tiempo-.
Ha nacido tu sed en el desamparo de cien metros cuadrados.
Me llaman las vocales de tu nombre mientras el teléfono recita la duda,
el ansia, el olvido. Hoy el hogar es un abrazo,
el amor que al regreso te rodea con el insípido desliz de la costumbre.
Ya no sé si me desnudo de cosas que habité
cuando quiero un porvenir de margaritas azules
o ángeles sobre un cielo que no me dibuja.
Esta casa, todas las casas tienen tu rostro.
No huyas. Al entrar invita a la memoria y escúchame
como si un trino desollara tu piel calcárea.
Ten en cuenta que aún nos hablamos en susurros
y que aunque las paredes nos conozcan
siempre habrá un aire limpio, tuyo y mío,
que se vuelva luz o mensaje, eternidad en los ojos
que antes del sueño se aquietan.
Bello poema de amor rico en sugerentes imágenes y en certeros sentimientos que caminan sobre sensibles palabras, las tuyas amigo penabad. Abrazote vuela. Paco.
 

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