Neida C. Mina
Poeta recién llegado
La noche
(¿La ves?)
sucumbe...
igual mis sentimientos,
arrojados en las fauces
que emite aquel fogoso aliento
dejándose escuchar,
pero ocultando su rostro
en un rincón de la oscuridad.
(¿Lo escuchas?)
Masticando para extraer
la esencia del sentir
que me aqueja,
y es cuando el silencio
conmigo comienza a conversar
sorprendiéndome con discursos
de vidas pasadas y presentes innatos
en contexto con las lágrimas
plasmadas en la pared.
Mis ojos me muestran soledad
pero no estoy segura
(uno verá lo que quiera ver),
también
no sé si todo está mal
o solo da la impresión,
si sentirte pequeño
es solo una ilusión
equivalente
a la necesidad y el anhelo
(no lo sé)
si algún día
todo esto cese.
(¿La ves?)
sucumbe...
igual mis sentimientos,
arrojados en las fauces
que emite aquel fogoso aliento
dejándose escuchar,
pero ocultando su rostro
en un rincón de la oscuridad.
(¿Lo escuchas?)
Masticando para extraer
la esencia del sentir
que me aqueja,
y es cuando el silencio
conmigo comienza a conversar
sorprendiéndome con discursos
de vidas pasadas y presentes innatos
en contexto con las lágrimas
plasmadas en la pared.
Mis ojos me muestran soledad
pero no estoy segura
(uno verá lo que quiera ver),
también
no sé si todo está mal
o solo da la impresión,
si sentirte pequeño
es solo una ilusión
equivalente
a la necesidad y el anhelo
(no lo sé)
si algún día
todo esto cese.
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