Una lluvia de mirtos
sobre el agua estancada,
y en la fuente mis ojos
descubriendo la nada.
Un abril de abanicos,
con el viento las ramas
agitando las hojas
de las jaras tan blancas.
Un desfile en las ondas,
cristalinas, de nácar,
la pared ya gimiendo
bajo un grifo de alpaca.
Las palomas torcaces
van vistiendo su nido
en un baile de amores
de su celo cautivo.
El paisaje que habito
en su piedra amalgama
la raíces de acíbar
de un venero que amarga.
Mirtos sobre el aljibe
como linfa azulada
y la fuente acunando
el rumor de su nana.
PepeSori
SafeCreative
enero2019
sobre el agua estancada,
y en la fuente mis ojos
descubriendo la nada.
Un abril de abanicos,
con el viento las ramas
agitando las hojas
de las jaras tan blancas.
Un desfile en las ondas,
cristalinas, de nácar,
la pared ya gimiendo
bajo un grifo de alpaca.
Las palomas torcaces
van vistiendo su nido
en un baile de amores
de su celo cautivo.
El paisaje que habito
en su piedra amalgama
la raíces de acíbar
de un venero que amarga.
Mirtos sobre el aljibe
como linfa azulada
y la fuente acunando
el rumor de su nana.
PepeSori
SafeCreative
enero2019
Última edición: