La venganza del personaje ignorado(el guardadamas de Las Meninas)

penabad57

Poeta veterano en el portal
Nicolasito, Nicolasito, ¡deja en paz al mastín!
¿Por qué observamos a la niña en su nimbo de luz?
Veo la calzas de don Diego, las meninas obedientes,
el búcaro, -ay! que te sorprendí, Silvia, mirando a tu sombra
o al esbozo de los reyes o a ti misma en la pintura-.
Sonríe doña Margarita, bucles dorados, impúber entre ropajes argentinos,
sorprendida por el oro de los pliegues, amenaza la luz con la paciencia del día.
El pintor se obnubila ante el esbozo, mentalmente hiere la escena,
crepita en su ser la magnitud del lienzo.
MariBárbola, hostil, maciza, casi granate,
es una extraña en la atmósfera de la cautividad.
Nicolasito,¡¡deja ya al mastin!!. Y yo, en la penumbra del trasluz,
inquiero verdades, soporto el imperio de una estirpe fatua,
la mujer que diserta no me atiende, el curioso perfil de la reina no me invoca.
Gorgueras, jubones,basquiñas,verdugados, joyas y relieves,
el blanco y el negro, la claridad que apenas fulge en la plenitud de la sala.
Y todo inmóvil, estático como en un reflejo: la puerta donde se diluye el aponsentador,
cuadros de mitos insomnes igual que ropajes ambiguos sin densidad ni hoy.
Nadie me dijo que sería nadie ante los ojos del mundo.
Denuncio, pues, la impresión altiva que don Diego desdeñó
al convertirme en el rostro desvaído, la bruma en la escena
de este óleo que, negando su gloria, para siempre maldigo.

 
Última edición:
Nicolasito, Nicolasito, ¡deja en paz al mastín!
¿Por qué miramos a la niña en su nimbo de luz?
Veo la calzas de don Diego, las meninas obedientes
-el búcaro, ay! que te sorprendí, Silvia, mirando a tu sombra
o al esbozo de los reyes o a ti misma en la pintura.
Sonríe Margarita, bucles dorados, niña entre ropajes argentinos,
sorprendida por el oro de sus pliegues, amenaza la luz con la paciencia del día.
El pintor obnubila ante el esbozo, mentalmente hiere la escena,
crepita en su ser la eternidad del lienzo.
MariBárbola, hostil, maciza, casi granate,
es una extraña en la atmósfera de la cautividad.
Nicolasito,¡¡deja ya al mastin!!. Y yo en el refugio del trasluz
inquiero verdades, sueño con el imperio de un rostro fatuo,
la mujer que dialoga no me atiende, el curioso perfil de la reina no me invoca.
Gorgueras, jubones,basquiñas,verdugados, joyas y relieves,
el blanco y el negro, la claridad que apenas fulge en la virtud de la sala.
Y todo quieto, estático como un reflejo, la puerta donde se diluye el aponsentador,
cuadros de mitología al fondo, igual que ropajes ambiguos sin densidad ni hoy.
Nadie me dijo que sería nadie ante los ojos del mundo.
Denuncio, pues, la impresión altiva que don Diego desdeñó
al convertirme en el rostro desvaído, la bruma en el mapa
de este óleo que, desde el futuro, maldigo.
Buenas letras sobre la pintura tan famosa de las Meninas. este poema me ha hecho recordar que mucho tiempo atrás hice también un poema sobre las Meninas, si lo encuentro lo transcribiré aquí. Me ha gustado tu poema, un abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba