El ave ya cansada
águila, gorrión, cormorán o vencejo
busca descanso en su vuelo.
Tanta vida guarnecida en su mirar
tantos equívocos en la tierra torpe
en las delgadas cuchillas del mar
tantas torres, tantas rocas, que le negaron un nido.
Ahora, en el final incierto de su viaje
sólo quiere ese lugar, aunque frío,
donde acurrucar su descanso.
Y cuando la luna brille alta de nuevo
en el cielo por el que ambos viajan
-la luna y la vieja y cansada ave-
una nube silenciosa
a modo de ala piadosa
los envolverá.
La luna brillará de nuevo
para otras fugaces aves
o sobre campos
o amantes.
El ave cansada
trémulas sus viejas alas
preferirá ser lluvia
y besar bellos rostros
de mujer.
Ilust.: "Gotas" Kris Carlos en Flickr
águila, gorrión, cormorán o vencejo
busca descanso en su vuelo.
Tanta vida guarnecida en su mirar
tantos equívocos en la tierra torpe
en las delgadas cuchillas del mar
tantas torres, tantas rocas, que le negaron un nido.
Ahora, en el final incierto de su viaje
sólo quiere ese lugar, aunque frío,
donde acurrucar su descanso.
Y cuando la luna brille alta de nuevo
en el cielo por el que ambos viajan
-la luna y la vieja y cansada ave-
una nube silenciosa
a modo de ala piadosa
los envolverá.
La luna brillará de nuevo
para otras fugaces aves
o sobre campos
o amantes.
El ave cansada
trémulas sus viejas alas
preferirá ser lluvia
y besar bellos rostros
de mujer.
Ilust.: "Gotas" Kris Carlos en Flickr