pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
En cada poro de mi piel hechizas
con el embrujo dulce de tus caricias,
manos tiernas sin ápice de malicia
todo lo puro con un roce simbolizas...
En mi espalda tus labios dibujantes
se declaran señores de mis fronteras,
con tu presencia mis sentidos alteras
y brotan sin ley deseos delirantes...
Quita el velo que custodia al fuego
que ante ti anhela ser consumido,
¡amado mío! calma este bravío latido
y dale calma en tu encendido juego...
II
Levanta infinitas tempestades en la piel
bajo mi cuerpo sediento que te implora,
ven a beber de mi descaro sin demora
que entre tus brazos derramaré miel...
En mi frágil desnudez, eres tú , el sabio
que recorre con sutileza mis rincones,
eres tú, hechicero bendito de pasiones
dueño de los versos del corazón mío...
Soy tu fiera de cabellera enfurecida
como el otoño rojizo en pleno apogeo,
eres el aguerrido amante en mi deseo
que otorga calma a mi carne encendida...
III
Abre las puertas del Edén que te invita
a recorrer las profundidades en celo,
se demonio en la desnudez de mi cielo
que a ser mi demonio viril te incita...
Ardiente la piel con hambre de placer
en desenfrenada pasión gimen las fieras,
el deseo en los poros rompe barrera
y entre jadeos le cantamos al amanecer...
Acoplado al reino de mi cárcel profunda
completamente reo suspiras complacido,
siendo leales a la entrega hemos cumplido
con las promesas que en el alma fencudan...
Siendo tan mío, tan tuyo y tan salvaje
me haces tan tuya, tan mía y tan segura,
sin saber lo que el destino nos augura
en el pecho y en la piel somos tatuaje...
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