El escritor del lago
Poeta recién llegado
Y el tiempo todo lo cura.
El dolor, el desamor y la pena de tu ausencia.
Y el mar se ocupará de arrastrar mi melancolía al oscuro fondo del abismo.
El tiempo.
Transcurre inexorable, sin pausa y sin perdón a las cicatrices que deja en mi rostro.
Marcado por los minutos, las horas y los días ausente de ti, mi alma destrozada y destruida, llora y se apaga.
El tiempo se ocupa de mis miserias y de mis temores, los borra y difumina entre los errores de mi vida.
Deja que sea tu mano amiga, tu compañero de viaje, aquel que no gozará tu amor, pero si de tu compañía.
No quiero pensar en una vida en la que tú no estés.
No quiero imaginarla.
No quiero pensarla.
No lo hagas, no.
Y deja que el tiempo te haga ver, que soy tan parte de ti, como tú misma existencia.
El tiempo te dará mi razón.
El dolor, el desamor y la pena de tu ausencia.
Y el mar se ocupará de arrastrar mi melancolía al oscuro fondo del abismo.
El tiempo.
Transcurre inexorable, sin pausa y sin perdón a las cicatrices que deja en mi rostro.
Marcado por los minutos, las horas y los días ausente de ti, mi alma destrozada y destruida, llora y se apaga.
El tiempo se ocupa de mis miserias y de mis temores, los borra y difumina entre los errores de mi vida.
Deja que sea tu mano amiga, tu compañero de viaje, aquel que no gozará tu amor, pero si de tu compañía.
No quiero pensar en una vida en la que tú no estés.
No quiero imaginarla.
No quiero pensarla.
No lo hagas, no.
Y deja que el tiempo te haga ver, que soy tan parte de ti, como tú misma existencia.
El tiempo te dará mi razón.