Abrahám Emilio
Emilio.
¡Tus cantos ya no se oirán!
¡Pobre avecilla, avecilla!
Se detiene tu latido,
tu mirada brillantina
parpadea moribunda.
¿Quién volará hasta tu cima
quién será tu reemplazo?
¡Pobre avecilla, avecilla!
¡Tus alas no volarán!
¡Ay!, ya no te queda vida
los gorriones hacen rondas
en la voz lúgubre y rítmica
es treno de la bandada
la melodía mortífera.
¡No estarás en el alero!
Pobre avecilla, avecilla,
la honda cruel rompió tus huesos
tus alas no respondían
ni tus impulsos nerviosos…
¡Oh vida tan convulsiva
apiádate de esta ave
salvaguardando su vida!
¡No estarás en mi ventana!
Pobre avecilla, avecilla
de latido ya muy lento,
sin esperanzas, sin vida,
adolorida se muere;
al culpable no critican
porque tan solo es un ave
que por mil se multiplica.
¿Y quién fuese justiciero
y al cobarde diera ira
con el peso del talión?
Muere y nadie recrimina
a nadie ni le interesa.
¡Pobre avecilla, avecilla!
¡Pobre avecilla, avecilla!
Se detiene tu latido,
tu mirada brillantina
parpadea moribunda.
¿Quién volará hasta tu cima
quién será tu reemplazo?
¡Pobre avecilla, avecilla!
¡Tus alas no volarán!
¡Ay!, ya no te queda vida
los gorriones hacen rondas
en la voz lúgubre y rítmica
es treno de la bandada
la melodía mortífera.
¡No estarás en el alero!
Pobre avecilla, avecilla,
la honda cruel rompió tus huesos
tus alas no respondían
ni tus impulsos nerviosos…
¡Oh vida tan convulsiva
apiádate de esta ave
salvaguardando su vida!
¡No estarás en mi ventana!
Pobre avecilla, avecilla
de latido ya muy lento,
sin esperanzas, sin vida,
adolorida se muere;
al culpable no critican
porque tan solo es un ave
que por mil se multiplica.
¿Y quién fuese justiciero
y al cobarde diera ira
con el peso del talión?
Muere y nadie recrimina
a nadie ni le interesa.
¡Pobre avecilla, avecilla!
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