Alarido
Poeta asiduo al portal
En los tiempos que corren,
vuelan los puercos, a reacción vuelan.
Y los buitres que cabalgan
a lomos de lo inalterrible,
con devoción siguen su estela.
Con los tiempos que corren
las brillantes fachadas proliferan,
y los pobres corazones de hojalata
duermen entre cartones en las aceras.
Son los tiempos que corren.
Las estrategias que acorralan.
Sus mecanismos que aprietan
y a fuego graban sus marcas.
Estos tiempos que amasan
las blandas almas de las mansas masas,
y ahorcan sin contemplaciones a los lobos,
nobles por naturaleza y a la fuerza canallas.
Son los tiempos muertos.
Son los tiempos perdidos.
Son los tiempos que corren,
que corren y que nunca avanzan.
Son los tiempos prisioneros,
por sus ismos aprehendidos.
Construyen cárceles al alba
temerosos de ellos mismos.
Los tiempos que corren
están agotados.
Son tiempos sin tiempo.
Son tiempos sin destino.
vuelan los puercos, a reacción vuelan.
Y los buitres que cabalgan
a lomos de lo inalterrible,
con devoción siguen su estela.
Con los tiempos que corren
las brillantes fachadas proliferan,
y los pobres corazones de hojalata
duermen entre cartones en las aceras.
Son los tiempos que corren.
Las estrategias que acorralan.
Sus mecanismos que aprietan
y a fuego graban sus marcas.
Estos tiempos que amasan
las blandas almas de las mansas masas,
y ahorcan sin contemplaciones a los lobos,
nobles por naturaleza y a la fuerza canallas.
Son los tiempos muertos.
Son los tiempos perdidos.
Son los tiempos que corren,
que corren y que nunca avanzan.
Son los tiempos prisioneros,
por sus ismos aprehendidos.
Construyen cárceles al alba
temerosos de ellos mismos.
Los tiempos que corren
están agotados.
Son tiempos sin tiempo.
Son tiempos sin destino.
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