Birbiloke
Poeta adicto al portal
Había una vez
una pastora
que dejaba su alma
en ello.
Les hablaba despacito
y con tesón,
comed niñas mías
desbrozad el campo
de hierbajos y matorrales
que no venga un verano seco
y ardan los valles.
Y no sean rayos de sol
los que alumbren la vereda
sino negras manos
sus almas quemadas.
Comed y cagad
que la tierra agradece
vuestra buenaventuranza
la siembra y su cosecha.
Los lugareños hablan y dicen
su gran corazón
alma tan bella.
La pastora del amanecer
colgándose el sol en las estrellas.
una pastora
que dejaba su alma
en ello.
Les hablaba despacito
y con tesón,
comed niñas mías
desbrozad el campo
de hierbajos y matorrales
que no venga un verano seco
y ardan los valles.
Y no sean rayos de sol
los que alumbren la vereda
sino negras manos
sus almas quemadas.
Comed y cagad
que la tierra agradece
vuestra buenaventuranza
la siembra y su cosecha.
Los lugareños hablan y dicen
su gran corazón
alma tan bella.
La pastora del amanecer
colgándose el sol en las estrellas.