Juguete favorito.

nesbith

EL MONSTRUO DEL LAGO.
Si tuviera qué decirte lo mucho que me entretienes no lo creerías, me encanta esa mirada tan extraña que delata el profundo miedo que he logrado sembrar en tu confianza, no fue fácil lo admito. Al principo era imposible llamar tu atención; por más veces que me asomara desde atrás de las cortinas de la sala, tu convicción era fija y por 1 mísero segundo desviabas tu mirada hacía mí, pero nada ocurría, luego volvías a lo tuyo y yo me quedaba rechinando los dientes del coraje.
Todo cambió ése afortunado día cuando murió Pepe, nuestro querido y asustadizo Pepe,
comfieso qué jamás traté con alguien tan frágil, debiste haber visto como lloraba la primara vez que jugamos;
él se duchaba y yo abrí la puerta del baño tan violentamente que el muy llorón se replegó hacía la pared, sus torpes manos intentaban quitarse la espuma que cubría sus ojos y al no ver "nada" se dijo cobardemente a sí mismo, -"Calma sólo fue el viento"-.
Yo me oculté en el gabinete de la pared y mis desorbitados ojos negros lo escudriñaban con pasíon absoluta.
Posterior a ése encuentro todo fluyó tan rápido que sólo pude "jugar" con su cerebro 1 mes,
la estocada final fue hermosa; estando ya casi en los huesos por no comer ni dormir (en ése punto ya era tanto su patético miedo que yo tenía la fuerza para tomarlo por el cuello y asfixiarlo hasta hacerlo desmayar sin que nadie en casa se explicara "su repentina" enfermedad.)
Desafortunadamente para mí, su corazón no resistió mi última broma:
De noche sin nadie en casa, Pepe estaba recostado en la cama (con las luces encendidas como todo miedoso suele hacer), pasé rápidamente mi fría y descarnada mano por su sudorosa frente, él se incorporó al instane (desatando en mí un gozo enorme), luego de un chasquido la luz se fue y me abalanzé tan rápido sobre su espalda que cayó al suelo y mientrás lo hacía mis afiladas garras destrozaban a jirones sus pequeños brazos, sus sollozos apenas audibles eran deliciosos:
-"No por favor, me hagas más daño, ayuda por favor, ayuda"-,
su sangre salpicó la comisura de mi enorme y desfigurada boca provocando que mi bipedina lengua sailera de entre mis puntiagudos y largos dientes, no paré y seguí con la tortura, con mis colmillos le arranqué de una sola mordida la piernita izquierda (me complació sentir su sangre tibia escurrir por mi verrugoso y gordo cuello),
fue una verdadera pena que justo al hacerlo su patético corazón haya bajado su latidos (me queda el placer de haberle sacado los ojos con mi ensangrentada lengua antes de su último latido ¡Mi horrible faz fue lo último que vio!...
Su pequeño y frágil cuerpo de 15 años yazió en el piso por horas hasta que llegaste tú.
La escena fue tan brutal que no dejaste que tu propia madre viera "lo que quedó de su cuerpo" y ahí te rompiste en mil pedazos, llorandóle a tu hermano menor.
A partir de ése día, me prometí qué haría de ti "mi juguete favorito".

.
 
Última edición:
Si tuviera qué decirte lo mucho que me entretienes no lo creerías, me encanta esa mirada tan extraña que delata el profundo miedo que he logrado sembrar en tu confianza, no fue fácil lo admito. Al principo era imposible llamar tu atención; por más veces que me asomara desde atrás de las cortinas de la sala tú convicción era fija y por 1 mísero segundo desviabas tu mirada hacía mí, pero nada ocurría luego, volvías a lo tuyo y yo me quedaba reechinando los dientes del coraje.
Todo cambió ése afortunado día cuando murió Pepe, nuestro querido y asustadizo Pepe.
Confiezo qué jamás traté con alguien tan frágil, debiste haber visto como lloraba la primara vez que jugamos;
él se duchaba y yo abrí la puerta del baño tan violentamente que el muy llorón se replegóe hacía la pared, sus torpes manos intentaban quitarse la espuma que cubría sus ojos y al no ver "nada" se dijo cobardemente a sí mismo, -"Calma sólo fue el viento"-.
Posterior a ése encuentro todo fluyó tan rápido que sólo pude "jugar" con su cerebro 1 mes,
la estocada final fue hermosa; estando ya casi en los huesos por no comer ni dormir (en ése punto ya era tanto su patético miedo que yo tenía la fuerza para tomarlo por el cuello y asficciarlo hasta el hacerlo desmayar sin que nadie en casa se explicara su "repentina enfermedad"
Desafortunadamente para mí su corazón no resistió mi última broma:
De noche sin nadie en casa, estando recostado en la cama (con las luces encendidas como todo miedoso suele hacer), pasé rápidamente mi fría y huesuda mano por su sudorosa frente, se incorporó al instane (desatando en mí un gozo enorme), luego de un chasquido la luz se fue y me abalanzé tan rápido sobre su espalda que cayó al suelo y mientrás lo hacía mis afiladas garras destrozaban a jirones sus pequeños brazos, sus sollozos apenas audibles eran deliciosos:
-"No por favor, me hagas más daño, ayuda por favor, ayuda"-,
su sangre salpicó la comisura de mi enorme y desfigurada boca provocando que mi bipedina lengua sailera de entre mis puntiagudos y largos dientes, no paré y seguí con la tortura, con mis colmillos le arranqué de una sóla mordida la pierna izquierda (me complació sentir su sangre tibia escurrir por mi rugoso y gordo cuello),
fue una verdadera pena qué justo al hacerlo su patético corazón haya bajado su latidos (me queda el gusto de haberle sacado los ojos con mi ensangrentada lengua antes de su último latido),
su pequeño cuerpo de 15 años yació en el piso por horas hasta que llegaste tú.
La escena fue tan brutal que no dejaste que tu propia madre viera "lo que quedó de su cuerpo" y ahí te rompiste en mil pedazos, llorandóle a tu hermano menor.
A partir de ése día te volviste mi juguete favorito.
Hola, nesbith. Deberías revisar la ortografía porque el relato está muy bueno. Saludos cordiales.
 
Si tuviera que decirte lo mucho que me entretienes no lo creerías, me encanta esa mirada tan extraña que delata el profundo miedo que he logrado sembrar en tu confianza, no fue fácil lo admito. Al principio era imposible llamar tu atención; por más veces que me asomara desde atrás de las cortinas de la sala, tú convicción era fija y por un mísero segundo desviabas tu mirada hacía mí, pero nada ocurría luego, volvías a lo tuyo y yo me quedaba rechinando los dientes del coraje.
Todo cambió ese afortunado día cuando murió Pepe, nuestro querido y asustadizo Pepe.
Confieso qué jamás traté con alguien tan frágil, debiste haber visto cómo lloraba la primara vez que jugamos. Él se duchaba y yo abrí la puerta del baño tan violentamente que el muy llorón se replegó hacía la pared, sus torpes manos intentaban quitarse la espuma que cubría sus ojos y al no ver "nada" se dijo cobardemente a sí mismo: "Calma sólo fue el viento"
Yo me oculté en el gabinete de la pared y mis desorbitados ojos negros lo escudriñaban con pasión absoluta.
Posterior a ese encuentro todo fluyó tan rápido que sólo pude "jugar" con su cerebro un mes.
La estocada final fue hermosa; estando ya casi en los huesos por no comer ni dormir . En ese punto ya era tanto su patético miedo que yo tenía la fuerza para tomarlo por el cuello y asfixiarlo hasta el hacerlo desmayar sin que nadie en casa se explicara "su repentina enfermedad.
Desafortunadamente para mí, su corazón no resistió mi última broma:
De noche sin nadie en casa, Pepe estaba recostado en la cama (con las luces encendidas como todo miedoso suele hacer) Pasé rápidamente mi fría y descarnada mano por su sudorosa frente, él se incorporó al instante (desatando en mí un gozo enorme)
Luego de un chasquido la luz se fue y me abalancé tan rápido sobre su espalda que cayó al suelo y mientras lo hacía mis afiladas garras destrozaban a jirones sus pequeños brazos. Sus sollozos, apenas audibles, eran deliciosos:
-"No por favor, me hagas más daño, ayuda por favor, ayuda"-
Su sangre salpicó la comisura de mi enorme y desfigurada boca provocando que mi bífida lengua saliera de entre mis puntiagudos y largos dientes. No paré y seguí con la tortura, con mis colmillos le arranqué de una sola mordida la piernita izquierda (me complació sentir su sangre tibia escurrir por mi verrugoso y gordo cuello) Fue una verdadera pena que justo al hacerlo su patético corazón haya bajado su latidos (me queda el placer de haberle sacado los ojos con mi ensangrentada lengua antes de su último latido.
¡Mi horrible faz fue lo último que vio!...
Su pequeño y frágil cuerpo de 15 años yació en el piso por horas hasta que llegaras tú.
La escena fue tan brutal que no dejaste que tu propia madre viera "lo que quedó de su cuerpo" y ahí te rompiste en mil pedazos, llorandóle a tu hermano menor.
A partir de ese día me prometí que haría de ti "mi juguete favorito".

.


Ok, ya está corregido. Copia y pega. Saludos, otra vez.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba