18.35.- Violeta

MARIANNE

MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA



..............

Ya tengo cercenada la poesía en catálogos
donde riman las sirenas con sus piedras.
Aquí estoy de pie con las últimas edras
de mi vestido entonando mis ahogos.

Un trío de musas rompen los monólogos
que veían sus pupilas con sus yedras,
bajo el ala que sombreaban las hiedras
que enunciaban los insípidos prólogos.

Por si acaso te corrompe otro hastío,
me convertiré en un simple cometa
para navegar en este empobrecido navío;

en tanto, está hermosa flor violeta,
buscará otro inolvidable sembradío
para cimentar su deslumbrante silueta.



María Anné

 
Última edición:


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Ya tengo cercenada la poesía en catálogos
donde riman las sirenas con sus piedras.
Aquí estoy de pie con las últimas edras
de mi vestido entonando mis ahogos;

Un trío de musas rompen los monólogos
que veían sus pupilas con sus yedras,
bajo el ala que sombreaban las hiedras
que enunciaban los insípidos prólogos.

Por si acaso te corrompe otro hastío,
me convertiré en un simple cometa
para navegar en este empobrecido navío;

en tanto, está hermosa flor violeta,
buscará otro inolvidable sembradío
para cimentar su deslumbrante silueta.



María Anné

Prometo no interferir más con tu rima. Y me gustaría ver esa hermosa flor violeta. Saludos cordiales, María Anné.
 

Ya tengo cercenada la poesía en catálogos
donde riman las sirenas con sus piedras.
Aquí estoy de pie con las últimas edras
de mi vestido entonando mis ahogos.

Un trío de musas rompen los monólogos
que veían sus pupilas con sus yedras,
bajo el ala que sombreaban las hiedras
que enunciaban los insípidos prólogos.

Por si acaso te corrompe otro hastío,
me convertiré en un simple cometa
para navegar en este empobrecido navío;

en tanto, está hermosa flor violeta,
buscará otro inolvidable sembradío
para cimentar su deslumbrante silueta.

Y allí, atado al mástil, cera en otros oídos, escuchaba sirenas de aspecto repulsivo y canto hermoso, para sentir como los escopiones le trepaban la cicatriz del muslo, mirando la estola de proa que le recordaba su olvidado sembradío, y ella... ella tejiendo bufandas.
 


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Ya tengo cercenada la poesía en catálogos
donde riman las sirenas con sus piedras.
Aquí estoy de pie con las últimas edras
de mi vestido entonando mis ahogos.

Un trío de musas rompen los monólogos
que veían sus pupilas con sus yedras,
bajo el ala que sombreaban las hiedras
que enunciaban los insípidos prólogos.

Por si acaso te corrompe otro hastío,
me convertiré en un simple cometa
para navegar en este empobrecido navío;

en tanto, está hermosa flor violeta,
buscará otro inolvidable sembradío
para cimentar su deslumbrante silueta.



María Anné

Hermoso soneto..me encanta como lo terminas..bravó. Placer leerte , un abrazo
 
Y allí, atado al mástil, cera en otros oídos, escuchaba sirenas de aspecto repulsivo y canto hermoso, para sentir como los escopiones le trepaban la cicatriz del muslo, mirando la estola de proa que le recordaba su olvidado sembradío, y ella... ella tejiendo bufandas.
Muy buena tu interpretación, grato que me leas
 

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