Hay en ti
un hombre que mira hacia el cielo
y enciende estrellas con la mirada
en perfecta sintonía con tus alas
vuelas como un pajáro
de nubes blancas
huyendo de la cuidad de cemento
para encontrar refugio
en las campanas.
Hay en ti
un poder de creacíón
que destella sus colores
sobre pergaminos de terciopelo
como si fueran tus manos acordes y guitarras afinadas.
Hay en ti
un poeta que rescata niños
de un orfanato en sus letras.
Hay en ti
un río de agua fresca
cada vez que tus ojos alumbran el mar
un bosque en cada respiro
un espacio en donde la luz se aquieta.
Y una llama se despide del día para al día siguiente encenderse con más fuerza.
Mariposas gigantes
que con destreza se elevan
por delante te hacen un camino
a pies descalzos
y es un camino
un camino de tu propia luz.
un hombre que mira hacia el cielo
y enciende estrellas con la mirada
en perfecta sintonía con tus alas
vuelas como un pajáro
de nubes blancas
huyendo de la cuidad de cemento
para encontrar refugio
en las campanas.
Hay en ti
un poder de creacíón
que destella sus colores
sobre pergaminos de terciopelo
como si fueran tus manos acordes y guitarras afinadas.
Hay en ti
un poeta que rescata niños
de un orfanato en sus letras.
Hay en ti
un río de agua fresca
cada vez que tus ojos alumbran el mar
un bosque en cada respiro
un espacio en donde la luz se aquieta.
Y una llama se despide del día para al día siguiente encenderse con más fuerza.
Mariposas gigantes
que con destreza se elevan
por delante te hacen un camino
a pies descalzos
y es un camino
un camino de tu propia luz.