No me pidas ser mar si no quieres mojarte

El Hombre del pañuelo

Poeta recién llegado
Me quito la venda de nuestro juego de ciegos,
observo el camino recorrido y solo veo círculos,
veo distancia sin avance,
progreso sin crecimiento,
veo ganas pero sin saber de que.

Me aparto de tu playa,
ya no quiero ser mar...
pero tu marea no me deja huir,
me quieres preso de tu paraíso,
como un barco en una botella,
tú,
que ni siquiera quieres mojarte.

Busco en mis paredes,
tratando de separar proyecciones de realidades,
tratando de abstraer tus ojos de tu mirada,
pero vuelvo a caer en un bucle de fantasías,
aferrándome a promesas que sé que no se mantienen,
a caricias hechas por casualidad,
a palabras que en verdad no forman mi nombre...

¿Por qué en los cuadros que pinto, los imposibles tienen colores más vivos?
Siempre al borde del precipicio,
pero siempre en los dos lados,
en el de la duda y el abandono,
y en el de te busco y te lucho.

¿Hasta dónde llega un corazón?
¡Qué voy a saber yo si ni siquiera soy dueño del mío!
Otra victoria aplastante de una derrota previsible,
otro punto para la desconfianza a confiar a ciegas,
otro golpe para los que pensamos que el amor debería ser sencillo...
 
Me quito la venda de nuestro juego de ciegos,
observo el camino recorrido y solo veo círculos,
veo distancia sin avance,
progreso sin crecimiento,
veo ganas pero sin saber de que.

Me aparto de tu playa,
ya no quiero ser mar...
pero tu marea no me deja huir,
me quieres preso de tu paraíso,
como un barco en una botella,
tú,
que ni siquiera quieres mojarte.

Busco en mis paredes,
tratando de separar proyecciones de realidades,
tratando de abstraer tus ojos de tu mirada,
pero vuelvo a caer en un bucle de fantasías,
aferrándome a promesas que sé que no se mantienen,
a caricias hechas por casualidad,
a palabras que en verdad no forman mi nombre...

¿Por qué en los cuadros que pinto, los imposibles tienen colores más vivos?
Siempre al borde del precipicio,
pero siempre en los dos lados,
en el de la duda y el abandono,
y en el de te busco y te lucho.

¿Hasta dónde llega un corazón?
¡Qué voy a saber yo si ni siquiera soy dueño del mío!
Otra victoria aplastante de una derrota previsible,
otro punto para la desconfianza a confiar a ciegas,
otro golpe para los que pensamos que el amor debería ser sencillo...
Buena pregunta Hombre del pañuelo.
El corazón no sabe de distancias, medidas, ni tiempo.
El amor es sencillo, somos nosotros que lo complicamos, inclusive los que piensan que por qué tanto conflicto.
Placer recorrer tus letras
Saludos hasta tu espacio
Camelia
 

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