Plegaria

Vicente Fernández-Cortés

Poeta que considera el portal su segunda casa



Plegaria


No sé si llevarme
alguna agenda, un calendario,
esas fechas que siempre almacenamos...
Por si vuelvo.

José María Pinilla



Quisiera yo saber por qué motivo
consume mi diario
esta ansiedad vital y cotidiana,
lacerante martillo de mi infeliz sosiego,
por qué a ti se te escapa la presencia
en la oratoria austera de un silencio.
Escucho atentamente la voz de tus cofrades
y se me van sus ecos
confusos en el viento.
Yo demando la voz en tu garganta,
en vivo y en directo reclamo así tu encuentro,
y se me agota el grito
sin que me asista el verbo.
No sé, quizás el tiempo alegue en su defensa
razones que la duda y su indeciso credo
eluden en su desoladora incertidumbre.
Tal vez comprenda entonces por qué, ya serenado,
el ansia me cicatriza el alma,
me libera del trámite postrero
y me convoca al fin a un fronterizo sueño:
sobrevivir contigo al calendario.
 
Última edición:
Plegaria


No sé si llevarme
alguna agenda, un calendario,
esas fechas que siempre almacenamos...
Por si vuelvo.

José María Pinilla



Quisiera yo saber por qué motivo
consume mi diario
esta ansiedad vital y cotidiana,
lacerante martillo de mi infeliz sosiego,
por qué a ti se te escapa la presencia
en la oratoria austera de un silencio.
Escucho atentamente la voz de tus cofrades
y se me van sus ecos
confusos en el viento.
Yo demando la voz en tu garganta,
en vivo y en directo reclamo así tu encuentro,
y se me agota el grito
sin que me asista el verbo.
No sé, quizás el tiempo alegue en su defensa
razones que la duda y su indeciso credo
eluden en su desoladora incertidumbre.
Tal vez comprenda entonces por qué, ya serenado,
el ansia me cauteriza el alma,
me libera del trámite postrero
y me convoca al fin a un fronterizo sueño:
sobrevivir contigo al calendario.

Hola Vicentino, bello encontrarte por estos pueblos.
Bello poema, te lo voy a grabar. Besos
 
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Plegaria


No sé si llevarme
alguna agenda, un calendario,
esas fechas que siempre almacenamos...
Por si vuelvo.

José María Pinilla



Quisiera yo saber por qué motivo
consume mi diario
esta ansiedad vital y cotidiana,
lacerante martillo de mi infeliz sosiego,
por qué a ti se te escapa la presencia
en la oratoria austera de un silencio.
Escucho atentamente la voz de tus cofrades
y se me van sus ecos
confusos en el viento.
Yo demando la voz en tu garganta,
en vivo y en directo reclamo así tu encuentro,
y se me agota el grito
sin que me asista el verbo.
No sé, quizás el tiempo alegue en su defensa
razones que la duda y su indeciso credo
eluden en su desoladora incertidumbre.
Tal vez comprenda entonces por qué, ya serenado,
el ansia me cicatriza el alma,
me libera del trámite postrero
y me convoca al fin a un fronterizo sueño:
sobrevivir contigo al calendario.
Profundas letras componen tu plegaria...Excelente poema, un abrazo
 
Plegaria


No sé si llevarme
alguna agenda, un calendario,
esas fechas que siempre almacenamos...
Por si vuelvo.

José María Pinilla



Quisiera yo saber por qué motivo
consume mi diario
esta ansiedad vital y cotidiana,
lacerante martillo de mi infeliz sosiego,
por qué a ti se te escapa la presencia
en la oratoria austera de un silencio.
Escucho atentamente la voz de tus cofrades
y se me van sus ecos
confusos en el viento.
Yo demando la voz en tu garganta,
en vivo y en directo reclamo así tu encuentro,
y se me agota el grito
sin que me asista el verbo.
No sé, quizás el tiempo alegue en su defensa
razones que la duda y su indeciso credo
eluden en su desoladora incertidumbre.
Tal vez comprenda entonces por qué, ya serenado,
el ansia me cicatriza el alma,
me libera del trámite postrero
y me convoca al fin a un fronterizo sueño:
sobrevivir contigo al calendario.

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/hay-una-plegaria-en-el-viento-declamado.679649/#post-6631477
 
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Plegaria


No sé si llevarme
alguna agenda, un calendario,
esas fechas que siempre almacenamos...
Por si vuelvo.

José María Pinilla



Quisiera yo saber por qué motivo
consume mi diario
esta ansiedad vital y cotidiana,
lacerante martillo de mi infeliz sosiego,
por qué a ti se te escapa la presencia
en la oratoria austera de un silencio.
Escucho atentamente la voz de tus cofrades
y se me van sus ecos
confusos en el viento.
Yo demando la voz en tu garganta,
en vivo y en directo reclamo así tu encuentro,
y se me agota el grito
sin que me asista el verbo.
No sé, quizás el tiempo alegue en su defensa
razones que la duda y su indeciso credo
eluden en su desoladora incertidumbre.
Tal vez comprenda entonces por qué, ya serenado,
el ansia me cicatriza el alma,
me libera del trámite postrero
y me convoca al fin a un fronterizo sueño:
sobrevivir contigo al calendario.
Me ha dejado impresionado la belleza de estas letras. Un gusto, Vicente, leerte.
Un fraternal abrazo.
 
Me ha gustado tu ansiedad vital tan bien plasmada en este escrito...
Esa búsqueda de la serenidad a través del desasosiego...
Que todas tus plegarias sean escuchadas.Saludos.
 
Esta vez haz ido muy lejos, igual te bendigo y deseo que seas feliz en tu efímera eternidad.-


Gracias, Catia, ya sabes, las cosas se encogen y se estiran, se alejan o se acercan según las circunstancias que las motivan.

te bendigo y deseo que seas feliz


Desde mi mirada de ojos más pardos que un oso de mi tierra astur leo tu mensaje con las mismas bendiciones y deseos.

en tu efímera eternidad

Ese abrupto oxímoron me deja temblando y pensativo. ¿Me querrás decir lo que quieres decir?

Un cordial saludo.
 
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