poetamanu
El blog de maperfi
El frescor del rocío mañanero
se cuela por ventanas de rejillas;
sintiendo Pablo frías sus mejillas
despierta de su sueño lisonjero.
Frunció de pronto el ceño al aguacero:
pensaba hacer, de día, maravillas;
debe correr sin lluvia cinco millas
y al entrar en la meta ser primero.
Su deseo cumplió, la lluvia cesa
y al tiempo de empacar las deportivas
es, su señora madre, la condesa,
quien tres jornadas dicta ser festivas:
sabe que sin trofeo no regresa.
¡Será su cuarta vez! ¡Consecutivas!
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