Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Como pidiendo permiso a sus pasos
va cabizbajo el anciano en la vía,
vive un calvario, perdió su alegría,
guarda en el alma su ayer de fracasos.
La soledad lo protege en sus brazos,
su única amiga, su gran compañía;
sin familiares que tuvo en su día,
ya derrotado se muere a pedazos.
La mustia flor que se cae en el suelo
siendo silvestre sucumbe en el piso,
mas no si nace en jardín cultivado.
¿Quién en un dado momento consuelo
no necesita? Un buen acto es preciso.
¡Démosle amor al que esté abandonado!
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