Hola amigo, siempre agradecida por tus bellos comentarios. Felicidades.
Siempre son interesantes tus temas, efectos y lirismo, leo de nuevo para apreciar mas el
sentido de la obra. gracias maximas por tusrespuestas. saludos de luzyabsenta
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Hola amigo, siempre agradecida por tus bellos comentarios. Felicidades.
Muchas gracias Nancy, otro gran abrazo.Bellamente desgarrador querida amiga... precioso!
Un gusto leerte...te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
Lo importantes es que sigues viva inserta en este transcurrir de años. Saludos cordiales, ludmila.Fue devastador el olvido
que en la frente del pasado
arrebató la ciencia de tus ojos
amortiguando la senectud de las palabras.
Con tanto riesgo, con poca calma
con los hombros enjutos de tinieblas
un malestar se adentró por las costillas
y desangró los gajos de la almohada.
Aquel anochecer presentí de tu partida
el olor a un adiós fue tan intenso
como el atardecer otoñal en tus orillas.
La transparencia de la lejanía,
el abastecer de abrojos en la lengua,
el cactus en el desierto de la boca
el sabor de una frase cansina…
La anestesia de los ojos
la magnificencia en la mirada,
todo estaba perdido en la memoria
menos tu nombre que levitaba a tientas.
Pretendiste llevarte hasta el aliento
de las norias
en las madrugadas clandestinas.
El adiós fue tan cruel y tan sediento
que amanecí sin piel y sin conciencia,
pero aprendí a desollarme en el fuego de la ausencia
y a reconstruirme en el incienso de la aurora.
Sí, así es amigo. gracias por pasar, mis saludosLo importantes es que sigues viva inserta en este transcurrir de años. Saludos cordiales, ludmila.
Un gusto leer estos versos de dolor y ausencia.Fue devastador el olvido
que en la frente del pasado
arrebató la ciencia de tus ojos
amortiguando la senectud de las palabras.
Con tanto riesgo, con poca calma
con los hombros enjutos de tinieblas
un malestar se adentró por las costillas
y desangró los gajos de la almohada.
Aquel anochecer presentí de tu partida
el olor a un adiós fue tan intenso
como el atardecer otoñal en tus orillas.
La transparencia de la lejanía,
el abastecer de abrojos en la lengua,
el cactus en el desierto de la boca
el sabor de una frase cansina…
La anestesia de los ojos
la magnificencia en la mirada,
todo estaba perdido en la memoria
menos tu nombre que levitaba a tientas.
Pretendiste llevarte hasta el aliento
de las norias
en las madrugadas clandestinas.
El adiós fue tan cruel y tan sediento
que amanecí sin piel y sin conciencia,
pero aprendí a desollarme en el fuego de la ausencia
y a reconstruirme en el incienso de la aurora.
Muchas gracias por tu lectura y comentario, mis saludos.Un gusto leer estos versos de dolor y ausencia.
Saludos.
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