No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.
(Albert Camus)
Hubo un tiempo de turbia madrugada
en la angostura de tu entraña fría
y un deshielo en tu piel y una utopía
temblándome en los pliegues de tu almohada.
Y hubo un tiempo de sangre alborotada
y un mes de abril en explosión impía,
una afrodita en llamas en mi hombría
y una onda expansiva en tu mirada.
Pero el tiempo es un tren sin equipaje
que aligera en su escala obligatoria
los sueños que se forjan en el viaje.
Todo tiene su fin, su breve gloria.
Quedó el precio saldado en el peaje
y una historia de amor en mi memoria.