Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pensaré en mí misma.
En lo que me gusta y quiero.
Me refugiare bajo millones de letras.
Escampara.
¿Será el diluvio universal?
Como Noé,
Construiré un gran arca.
Os salvaré.
Cada poeta vendrá con su Platero.
Una pareja de cada especie,
Dormirán por épocas ó por orden alfabético.
Pero dormirán a fin de cuentas.
Todos juntos en una gran barca,
Made in mí misma.
Las musas y musos a un lado,
Los poetas y poetisas a ése otro.
Y yo,
En medio.
Vigilando que todo esté perfecto.
Nada de meterse mano.
El viaje será largo.
Nada de bacanales ni orgias.
Fuera melancolías.
Las lágrimas de cocodrilo y los romanticismos los dejamos en la calle.
¿Llegaremos a tierra?
¿Saldremos de ésta?
Los huevos.
Solo llueve sobre mi cabeza.
Mis pies son los mojados y mi boca es la hambrienta.
No pueden sujetarme las letras.
Aunque escriba,
Nunca seré bonita.
Por mucho que me maquille,
Hay cicatrices que no se quitan.
No sé vivir con ellas.
Ése es el problema.
Debería ser subastada,
Regalada al mejor postor.
¿Alguien da más?
¿Nadie me quiere?
¡Vendida al de detrás!
¿El que calla otorga?
No es cierto.
El que calla también es por miedo.
Cuando das todo,
Sin tener nada.
Soy una ONG con patas y tengo una barca.
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