despertando
Poeta adicto al portal
¡Oh mala costumbre!,
que desdeñas la corrección
y persigues lenguas lisonjeras,
pasiones lastimeras
y cadenas de hierro grueso
en el subsuelo de la tierra;
donde vertiginosamente arden
los más mezquinos y cobardes.
¡Oh condena tortuosa!,
que encierras triste y a oscuras;
y condenas las mentes incrédulas
que destruyeron sus vidas
por su necia indiscreción.
¡Oh palabras sin amor!:
reinas de la mentira,
enojadas con Dios;
que burláis la razón
del hermoso corazón.
que desdeñas la corrección
y persigues lenguas lisonjeras,
pasiones lastimeras
y cadenas de hierro grueso
en el subsuelo de la tierra;
donde vertiginosamente arden
los más mezquinos y cobardes.
¡Oh condena tortuosa!,
que encierras triste y a oscuras;
y condenas las mentes incrédulas
que destruyeron sus vidas
por su necia indiscreción.
¡Oh palabras sin amor!:
reinas de la mentira,
enojadas con Dios;
que burláis la razón
del hermoso corazón.