Rapsodo
Eiden Alvarez
Soy testigo de las horas
aquellas que piden a gritos
ser vividas.
De las horas que pasan, que se bifurcan,
que se introducen en el tiempo, de las horas
que no alcanzan.
De esas horas en que el sol se sublima,
la luna se aclara, las olas revientan,
y los suspiros se multiplican.
Soy testigo fiel de las horas asfixiantes,
del pasado, del presente, de las horas que sufren
y se alivian al ser vividas nuevamente.
Estas horas que mueren en el tiempo,
que andan en su camino sin retorno,
las horas que siguen un camino confuso.
Ellas son mis confidentes, mis más fieles
compañeras, mis camaradas, ni más, mi suerte.
Son estas horas, estas precisas horas,
son las que atestiguan cuanto me la
paso pensando en ti.
aquellas que piden a gritos
ser vividas.
De las horas que pasan, que se bifurcan,
que se introducen en el tiempo, de las horas
que no alcanzan.
De esas horas en que el sol se sublima,
la luna se aclara, las olas revientan,
y los suspiros se multiplican.
Soy testigo fiel de las horas asfixiantes,
del pasado, del presente, de las horas que sufren
y se alivian al ser vividas nuevamente.
Estas horas que mueren en el tiempo,
que andan en su camino sin retorno,
las horas que siguen un camino confuso.
Ellas son mis confidentes, mis más fieles
compañeras, mis camaradas, ni más, mi suerte.
Son estas horas, estas precisas horas,
son las que atestiguan cuanto me la
paso pensando en ti.
Última edición: