shalomda
Poeta asiduo al portal
I
Puede ser que sea así,
escribo fuerte, pienso tenue,
mirando las hojas hondas
que están para llenarse,
y mis manos inocuas
prevalecen calladas,
teniendo tanto que decir.
II
¡ya no se! que quiero de mi,
de tantas heridas atrincheradas;
porque hay dos seres
que me hieren, amargan
y no me sueltan,
mi sombra y yo.
III
Para que no me faltes,
te recuerdo,
parecida a la tarde que
hoy vi,
cálidamente abrumadora,
amarilla, opaca, quieta,
deslizándose rojo,
como yo mirándola y
perdiéndome
en ti.
IV
luego me refleja el alma
como agua y luz,
preparada para amar,
descansar,
y digo que es relumbre
una palabra inmortal.
Puede ser que sea así,
escribo fuerte, pienso tenue,
mirando las hojas hondas
que están para llenarse,
y mis manos inocuas
prevalecen calladas,
teniendo tanto que decir.
II
¡ya no se! que quiero de mi,
de tantas heridas atrincheradas;
porque hay dos seres
que me hieren, amargan
y no me sueltan,
mi sombra y yo.
III
Para que no me faltes,
te recuerdo,
parecida a la tarde que
hoy vi,
cálidamente abrumadora,
amarilla, opaca, quieta,
deslizándose rojo,
como yo mirándola y
perdiéndome
en ti.
IV
luego me refleja el alma
como agua y luz,
preparada para amar,
descansar,
y digo que es relumbre
una palabra inmortal.
daniel J. Villalobos
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