Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Querida mamá:
Recuerdo que cada vez que me despedía de ti, me iba con esa terrible sensación en mi pecho de que esa era, la ultima vez que me veía en tus ojos.
Regresar a casa y verte en ese ataúd inerte, sin vida, esperando por mí, fue desgarrador.
Solo pude abrir tu féretro y abrazarte una vez más... Tan solo una vez más.
Qué sola me estoy quedando. Estoy perdiendo a mis grandes amores. Uno a uno han ido emprendiendo ese eterno viaje sin regreso, dejándome un enorme vacío.
Antier papá, ayer mi esposo y ahora tú.
Que triste se pone la vida cuando ves, cómo vas perdiendo a todos los que te aman.
Nada me entristecía más que ver a una mujer tan fuerte e independiente como tú, postrada a una silla de ruedas cabizbaja y con la mirada perdida, sin poder recordar quién era o quienes éramos nosotros.
"Aunque sé, que tu corazón siempre recordó, lo que tu mente un día olvido".
Sé, que te fallé... Y te pido perdón por ello. No pude protegerte... Aunque traté de detenerle. No bastó nuestra lucha constante por ayudarte. Al final nos venció.
¿Cómo luchar contra un enemigo tan poderoso que invade, desarma y aniquila como lo hace el Alzheimer?
Gracias por haber sido, mi mamá. La única, la mejor.
Y por haber creído en mí, cuando yo misma dude que podía.
Tu sonrisa me iluminaba. Tus consejos me guiaban. Tus oraciones me protegían.
Sin ti... Ya nada es igual. Te extraño un montón.
Recuerdo que cada vez que me despedía de ti, me iba con esa terrible sensación en mi pecho de que esa era, la ultima vez que me veía en tus ojos.
Regresar a casa y verte en ese ataúd inerte, sin vida, esperando por mí, fue desgarrador.
Solo pude abrir tu féretro y abrazarte una vez más... Tan solo una vez más.
Qué sola me estoy quedando. Estoy perdiendo a mis grandes amores. Uno a uno han ido emprendiendo ese eterno viaje sin regreso, dejándome un enorme vacío.
Antier papá, ayer mi esposo y ahora tú.
Que triste se pone la vida cuando ves, cómo vas perdiendo a todos los que te aman.
Nada me entristecía más que ver a una mujer tan fuerte e independiente como tú, postrada a una silla de ruedas cabizbaja y con la mirada perdida, sin poder recordar quién era o quienes éramos nosotros.
"Aunque sé, que tu corazón siempre recordó, lo que tu mente un día olvido".
Sé, que te fallé... Y te pido perdón por ello. No pude protegerte... Aunque traté de detenerle. No bastó nuestra lucha constante por ayudarte. Al final nos venció.
¿Cómo luchar contra un enemigo tan poderoso que invade, desarma y aniquila como lo hace el Alzheimer?
Gracias por haber sido, mi mamá. La única, la mejor.
Y por haber creído en mí, cuando yo misma dude que podía.
Tu sonrisa me iluminaba. Tus consejos me guiaban. Tus oraciones me protegían.
Sin ti... Ya nada es igual. Te extraño un montón.
Última edición: