tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parado frente a mí observo el pasado mientras veo el trasluz de una mirada inútil, salida de mi propia emisión, cruda y absoluta, reflejado en la angustia, viajo eyectado a través del vacío, con dirección incierta.
Me transportó sobre un pensamiento de un modo artificioso y belicista, arribo sin embargo, sobre el detalle íntimo de una emoción encontrada, que sufrí evidentemente, al cerrar intempestivo esta ilusión funcional… Quizás retenido por una oclusión infecta, buceo en la ingeniería mecánica de mi perceptibilidad diabólica, sensible al enfoque útil de los objetos que se manifiestan abstractos.
No podría jurarlo pero en ese punto extraño, me encontraba, como queriendo digerir una pesada intromisión inanimada, de sabor intenso del mal.
Logré advertir sin embargo, que otra vez estoy aquí… con la misma fuerza de siempre, de cuerpo paralizado, pretendiendo entender, paradigmáticamente el concepto observar, suponiendo una sedición emotiva, colapsada por la imagen de un recuerdo, acaso emergente, del retrato de un tiempo abstruso, que soportado por una inquisidora visión instantánea y, habiendo generado una secuencia de observaciones e, imágenes absurdas, no tienen relación, o no alcanzo a comprender.
Empujo entonces, hacia delante insubstancialmente y, vuelvo a inmoderarme, con la ambición de un efecto infame, que me de auxilio, en esta empresa asfixiante, en que fui pasajero de mi propia ansiedad.
Me transportó sobre un pensamiento de un modo artificioso y belicista, arribo sin embargo, sobre el detalle íntimo de una emoción encontrada, que sufrí evidentemente, al cerrar intempestivo esta ilusión funcional… Quizás retenido por una oclusión infecta, buceo en la ingeniería mecánica de mi perceptibilidad diabólica, sensible al enfoque útil de los objetos que se manifiestan abstractos.
No podría jurarlo pero en ese punto extraño, me encontraba, como queriendo digerir una pesada intromisión inanimada, de sabor intenso del mal.
Logré advertir sin embargo, que otra vez estoy aquí… con la misma fuerza de siempre, de cuerpo paralizado, pretendiendo entender, paradigmáticamente el concepto observar, suponiendo una sedición emotiva, colapsada por la imagen de un recuerdo, acaso emergente, del retrato de un tiempo abstruso, que soportado por una inquisidora visión instantánea y, habiendo generado una secuencia de observaciones e, imágenes absurdas, no tienen relación, o no alcanzo a comprender.
Empujo entonces, hacia delante insubstancialmente y, vuelvo a inmoderarme, con la ambición de un efecto infame, que me de auxilio, en esta empresa asfixiante, en que fui pasajero de mi propia ansiedad.