Cosas de mi niñez

penabad57

Poeta veterano en el portal
Tienen voz las cosas, una voz clara de susurro y confidencia.
Cada espejo guarda de mí una huella: la cornucopia
enmarca la esbeltez del niño, el pequeño azogue del baño
mi pasividad, un pedazo roto la pregunta de soñar quien soy,
la luna del armario mi paso fugitivo en la habitación de los padres.
Yo también les hablo, porque en la memoria su imagen
acompaña al instante- mañanas de luz en los perfiles,
horas de siesta junto al dormitar fósil de los muebles,
noches en vela, noches tristes y su rumor callado-
como un ángel acompaña al miedo. Sois, objetos míos,
mi ropa y mi lumbre, en el silencio habláis, en la algarabía
vuestro rictus es una mirada que pertenece a la quietud,
un halo o una nube donde vive la claridad. Hoy os recuerdo
sin querer, cosas de mi niñez, en este gris día de sábado;
en otra casa, en otro lugar, entre otras cosas para siempre extrañas.
 
Última edición:
Tienen voz las cosas, una voz clara de susurro y confidencia.
Cada espejo guarda de mí una huella: la cornucopia
enmarca la esbeltez del niño, el pequeño azogue del baño
mi pasividad, un pedazo roto la pregunta de soñar quien soy,
la luna del armario mi paso fugitivo en la habitación de los padres.
Pero yo también les hablo porque en la memoria su imagen
acompaña al instante- mañanas de luz en los perfiles,
horas de siesta junto al rumor fósil de los muebles,
noches en vela, noches tristes y su rumor callado-
como un ángel acompaña al miedo. Sois, objetos míos,
mi ropa y mi lumbre, en el silencio habláis, en la algarabía
vuestro rictus es una mirada que pertenece a la quietud,
un halo o una nube donde vive la claridad. Hoy os recuerdo
sin querer, cosas de mi niñez, en este gris día de sábado;
en otra casa, en otro lugar, entre otras cosas para siempre extrañas.
Hay una catapulta siempre lista para lanzarnos como proyectiles hacia el pasado. Saludos cordiales, penabad.
 
Tienen voz las cosas, una voz clara de susurro y confidencia.
Cada espejo guarda de mí una huella: la cornucopia
enmarca la esbeltez del niño, el pequeño azogue del baño
mi pasividad, un pedazo roto la pregunta de soñar quien soy,
la luna del armario mi paso fugitivo en la habitación de los padres.
Yo también les hablo, porque en la memoria su imagen
acompaña al instante- mañanas de luz en los perfiles,
horas de siesta junto al dormitar fósil de los muebles,
noches en vela, noches tristes y su rumor callado-
como un ángel acompaña al miedo. Sois, objetos míos,
mi ropa y mi lumbre, en el silencio habláis, en la algarabía
vuestro rictus es una mirada que pertenece a la quietud,
un halo o una nube donde vive la claridad. Hoy os recuerdo
sin querer, cosas de mi niñez, en este gris día de sábado;
en otra casa, en otro lugar, entre otras cosas para siempre extrañas.
Me agradó mucho haber leído este bello poema acerca de la niñez...en un niño los acontecimientos toman otra dimensión y quedan en la memoria para siempre, un abrazo
 

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