charlie ía
tru váyolens
esta noche
he terminado cambiando
el whisky
por el guaro de los andes
que he traído
sin remordimiento alguno.
¿por qué los idiotas
insistimos en cambiar cosas
en un mundo donde todo
da lo mismo?
por ejemplo,
las tipas
se cambian el corazón
por una tanga roja
antes de recibir a su vato
con promesas de solo nezfliz.
los ladrones,
el pijama de puntos
por un blazer reluciente
al acudir
a la reunión de ministros.
los intelectuales
mudan su autenticidad
por un culo rosado
únicamente para continuar
con
su columna de perdedores,
en el mejor de los casos
(los hay a quiénes
solo les quedan
los halagos baratos
en foros de internet).
este vacío
y continuo
trago hacia las estrellas
desafía
cualquier atisbo de inteligencia:
como si ésta fuera
una caricia con los ojos cerrados
alejándose
entre las nubes
de todo lo demás.