Ines Peiroti
Poeta recién llegado
Ella estaba licenciada
en letras, flores y penas.
Ella también caminaba
por las angostas veredas,
vestía algunas rutinas
y cosas con que soñar;
soportaba las fatigas
y sus deseos de amar.
¡No le encuentro! -Se decía-
¿Dónde está mi buen Señor?
He buscado en poesía
por mucho tiempo el amor.
Tan bohemia y tan romántica
distraída y obsecuente,
un día dejó las tizas,
la pizarra, y a su suerte
se escapó por la vereda,
pero en dirección contraria
vestida de eso que sueña,
sin saber el cuanto y hacia
donde, tomó la subida,
se terminaba la calle
y se encendió su sonrisa,
sus pies serían la llave.
Ella sería alpinista,
buscaría en la montaña,
en su vista preferida
y en quien sería mañana:
Alpinista de su vida.
Licenciada de su alma.
¿Y el Señor?...Quien lo diría,
en el cielo soy su amada.
en letras, flores y penas.
Ella también caminaba
por las angostas veredas,
vestía algunas rutinas
y cosas con que soñar;
soportaba las fatigas
y sus deseos de amar.
¡No le encuentro! -Se decía-
¿Dónde está mi buen Señor?
He buscado en poesía
por mucho tiempo el amor.
Tan bohemia y tan romántica
distraída y obsecuente,
un día dejó las tizas,
la pizarra, y a su suerte
se escapó por la vereda,
pero en dirección contraria
vestida de eso que sueña,
sin saber el cuanto y hacia
donde, tomó la subida,
se terminaba la calle
y se encendió su sonrisa,
sus pies serían la llave.
Ella sería alpinista,
buscaría en la montaña,
en su vista preferida
y en quien sería mañana:
Alpinista de su vida.
Licenciada de su alma.
¿Y el Señor?...Quien lo diría,
en el cielo soy su amada.