Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estalactitas flotando en un tiempo
distante, aveces subiendo o bajando
las escaleras de una historia perdida.
Entre las manos de un niño era la vida
y la muerte del rocío incandescente, poniendo las esferas encendidas
a gusto de pintor, pinceladas por aquí
trazos de expansiones por allá y las dimensiones palpitaban y crujían.
Mientras Orión se dividía, Venus existía fortuitamente.
Las luces dormidas de una noche oscura despertaron a su llegada, como una eternidad en decadencia y a plena conciencia salió de la noche el día.
Los anillos cerrados albergaron una empírica astronomía de fulgores y espacios vacíos de todo y llenos de nada entre estalactitas flotantes y átomos exorbitantes en una vía retorcida sobre una casualidad contra una realidad etérea.
distante, aveces subiendo o bajando
las escaleras de una historia perdida.
Entre las manos de un niño era la vida
y la muerte del rocío incandescente, poniendo las esferas encendidas
a gusto de pintor, pinceladas por aquí
trazos de expansiones por allá y las dimensiones palpitaban y crujían.
Mientras Orión se dividía, Venus existía fortuitamente.
Las luces dormidas de una noche oscura despertaron a su llegada, como una eternidad en decadencia y a plena conciencia salió de la noche el día.
Los anillos cerrados albergaron una empírica astronomía de fulgores y espacios vacíos de todo y llenos de nada entre estalactitas flotantes y átomos exorbitantes en una vía retorcida sobre una casualidad contra una realidad etérea.
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